País católico y/o laico

 

País católico y/o laico

Actualizado 23/03/2008 1:00:40 CET

MADRID, 23 Mar. (OTR/PRESS) -

Estos días de sensible reducción de la actividad, e incluso de felices fiestas para muchos millones de españoles, ha vuelto a desatarse la vieja controversia de si el nuestro es un país católico "a machamartillo", como decían nuestros antepasados, o si ya predominan la actitud y los comportamientos laicos ante las celebraciones religiosas. La duda se instala cuando se ven las procesiones, particularmente las andaluzas, tan repletas de gente y la devoción que parecen mostrar, y muestran sus integrantes. No hay duda de que estamos ante demostraciones visibles de una fe y creencias religiosas que muchos no terminan de creer que se extiendan más allá de ese tiempo de la procesión o del oficio sagrado de que se trate.

Incluso, el dolor de lágrima viva que ha producido en los últimos días la imposibilidad de sacar las procesiones a la calle en algunas capitales andaluzas parecía, asimismo, otra demostración de esa fe de quien rabia y gime porque "su Cristo" y sus pasos no han podido ser mostrados en público por causa de unas condiciones meteorológicas infames. Algún observador ha llegado a decir que "pareciera que el que amontona las nubes está en contra de la superstición, porque envía cada año por Semana santa una lluvia tenaz". El mismo columnista, Raúl del Pozo, cita en su artículo a un andaluz que se pregunta "cuál es el misterio de Andalucía, donde el 90 por 1200 de la población es atea o agnóstica, y sin embargo, llora por las calles cuando no pueden salir los pasos porque llueve".

Otro tanto podría decirse de los "fieles", presuntos o reales, que han hecho acto de presencia en desfiles procesionales de Valladolid, León o Toledo. ¿Todos son católicos practicantes o más bien advenedizos a unas costumbres que no sólo no decrecen, sino que van en aumento, a menudo sobre bases tan impresentables como la procesión que en León recuerda a un conocido borrachín atropellado por uno de los primeros camiones de la limpieza que funcionaron en la ciudad. Pues bien, en el mismo diario de la cita anterior, otro ilustrísimo firmante, Anson sin acento, extrae sus propias conclusiones anti-Zapatero: La secularización de la Semana santa, sostiene el académico, es un tópico que se estrena contra la realidad. Y sigue sosteniendo que el laicismo militante y el comunismo cadaverizado repiten mil veces la misma cantinela: que en Semana santa la gente se dedica a la diversión, se entrega al hedonismo y ha convertido el cristianismo en una religión pagana.

Según Anson, nuestra Semana Santa "no se ha paganizado ni secularizado, ni demuestra que el indeferentismo y el laicismo crecen, como asegura la pertinaz sequía ideológica de los columnistas de la izquierdona" -dice el derechista Anson. Eso sí, admite que esa Semana Santa se ha hecho compatible con el descanso y la vacación. Para intervenir en la controversia, llega el obispo emérito de Pamplona, monseñor Sebastián, y en el Sermón de las Siete Palabras pronunciado en Valladolid, proclama que Cristo murió sin cuidados paliativos, y que no por eso la suya dejó de ser una muerte digna, sino todo lo contrario. A monseñor alguien tendría que explicarle qué son los cuidados paliativos, que no debieran tener nada que ver con la eutanasia que combate.

José Cavero

OTR Press

Francisco Muro de Iscar

No saber quiénes somos

por Francisco Muro de Iscar

Victoria Lafora

La siembra y la cosecha

por Victoria Lafora

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies