La propuesta abertzale sigue sin ser satisfactoria.

Actualizado 29/11/2010 13:00:22 CET

MADRID, 29 Nov. (OTR/PRESS) -

Sin hacer esperar su reacción, el Gobierno ya ha indicado que la propuesta de un nuevo partido abertzale vasco, presentada ayer, está lejos de satisfacerle, y sigue sin verla adecuada. Y eso que Rufi Etxeberria, el dirigente de la antigua Batasuna, que presentaba las bases de la nueva formación en una rueda de prensa en Pamplona, a quien acompañaban otros dirigentes y cerca de 300 militantes de la izquierda abertzale, daba por hecho que los estatutos del nuevo partido que promueve Batasuna van a cumplir los requisitos de la Ley de Partidos, además de recoger el compromiso por las vías políticas y democráticas y el rechazo al "uso de la violencia o al amenaza de su utilización para el logro de objetivos políticos".

Etxeberria anunciaba en este acto muy anunciado y con gran expectación, que próximamente se iniciaran los trámites de legalización de su nuevo partido con la presentación de sus estatutos. En este sentido, y a pesar de sus críticas por la "naturaleza antidemocrática" de la Ley de Partidos y su "utilización política y arbitraria", el dirigente de la izquierda abertzale aseguraba que "esos estatutos se elaborarán de conformidad con los requisitos establecidos en la citada ley". Las bases del nuevo partido están recogidas en un documento que leyó el propio Etxeberria en castellano y Beitialarrangoitia en euskera. El objetivo de la nueva formación, según este texto, es impulsar un "estado vasco para una Euskal Herria unida, independiente, euskaldún y socialista". Además, el nuevo proyecto de la izquierda abertzale ejercerá su actividad, según ha leído Etxeberria, "por vías exclusivamente pacíficas y democráticas" y en él "no hay cabida para forma alguna de coacción violenta en la estrategia independentista y socialista de este nuevo proyecto político y organizativo".

Los impulsores del nuevo partido entienden que "solamente desde el respeto a los principios democráticos se pueden concitar mayorías institucionales y sociales que hagan avanzar el proceso hacia un escenario de vigencia real de los derechos individuales y colectivos en la senda de nuestros objetivos independentistas y socialistas". Indicaron también que el compromiso de este nuevo proyecto con las vías exclusivamente políticas y democráticas "debe ser firme e inequívoco, no sujeto a variables tácticas o factores coyunturales y, por tanto, deberá rechazar el uso de la violencia o la amenaza de su utilización para el logro de objetivos políticos". "Ello conlleva el compromiso por el uso exclusivo de la movilización y adhesión popular y la desobediencia civil, la lucha ideológica y la participación político-institucional como instrumentos de acción política. Por tanto, no hay cabida para forma alguna de coacción violencia en la estrategia independentista y socialista de este nuevo proyecto político y organizativo", afirmó Etxeberria.

El nuevo partido de la izquierda abertzale, además de impulsar la independencia del País Vasco y el socialismo, favoreciendo para ello la "acumulación de fuerzas independentistas y soberanistas progresistas", trabajara por un "proceso de diálogo y negociación" que traiga "un escenario de paz". Para ello, según Etxeberria, se involucrará "en la dinamización de un proceso de diálogo y negociación que resuelva democráticamente el conflicto, traiga a casa a todos los presos y exiliados e instale un escenario de respeto de todos los derechos individuales y colectivos". En las bases de este proyecto también se hace especial mención de compromiso con el euskera, la clase trabajadora, la igualdad entre hombres y mujeres y la justicia social, así como con "una paz basada en la justicia y la libertad porque la paz no es sólo ausencia de violencia sino el baluarte de un modelo social basado en la democracia y en la justicia social". Etxeberria ha insistido en que, por ello, "toda expresión de violencia y de imposición debe desaparecer de este país, y el conjunto de los derechos humanos, superando su actual visión androcéntrica, los derechos civiles, políticos, socioeconómicos y culturales deben ser respetados, así como promovidas las condiciones para que sean reales y efectivos". "Porque será el respeto al conjunto de los derechos de toda la ciudadanía de este país el que consolide de forma definitiva, a través de diálogo participativo, la negociación y el acuerdo democrático, una paz estable y duradera para Euskal Herria, donde mujeres y hombres decidan, sin limitaciones ni hipoteca alguna, sobre su futuro en un país libre", ha dicho. Zapatero, Rubalcaba, Patxi López, siguen moviendo la cabeza y proclamando que "no es esto, no es esto". Falta la condena a las actuaciones de la banda ETA y la invitación a que la banda se extinga de una vez. Tal y como se temía...

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