La protesta diplomática

 

La protesta diplomática

Actualizado 05/01/2008 1:00:42 CET

MADRID, 5 Ene. (OTR/PRESS) -

El ya llamado mitin cardenalicio de la Plaza de Colón de Madrid parece que, en lugar de reducirse de tamaño y desaparecer con el tiempo, crece a medida que pasan los días y se suceden las consideraciones. Primero fueron la sorpresa y el enfado del gobierno después de lo que originariamente era una convocatoria a estimular y dar ánimos de la familia católica y que, escuchados los intervinientes, se convirtió en severa crítica a los gobernantes. Ahora han llegado las quejas del gobierno y de su partido por la vía más establecida y seria del embajador de España en el Vaticano, o sea, de Estado a Estado. A Francisco Vázquez le corresponde el traslado a la opinión pública de las quejas que, con anterioridad, y según revela, ya contó al mismísimo Vaticano. Precisamente juegan en favor del embajador Francisco Vázquez sus muy reconocidas dotes de hombre ecuánime y ponderado, y si acaso, de buen encaje y de quien tienen la mejor opinión en medios eclesiásticos y en la opinión pública española más moderada.

Pues bien, traslada el embajador Vázquez las impresiones que obtiene en la propia Santa Sede, escuchados los discursos de la referida Plaza de Colón, y no parece disimular su propio enfado ni el de sus interlocutores vaticanos, con quienes confirma que ha comentado los hechos. Primera observación, "el mitin" cardenalicio viene a ser una marcha atrás de la Iglesia. Es decir, vendría a significar lo que se viene temiendo: que refuerzan sus posiciones los obispos y cardenales españoles de más duro matiz e interpretación más rigurosa. Por si fuera poco, añade el embajador que el Vaticano ha acogido lo ocurrido con sorpresa y con disgusto, precisamente por lo que marca de paso atrás en unas relaciones que el gobierno de Zapatero, en particular por obra de Teresa Fernández de la Vega, ha venido cuidando con el mayor esmero. Segunda nota del embajador: Rouco y Gasco convirtieron el acto en un mitin. Es decir, queda excluido de las críticas el tercer cardenal del acto, monseñor Cañizares, así como otros muchos discursos de obispos y cardenales que "se mantuvieron en la corrección". De modo que estos dos, no lo estuvieron. Tercera anotación: con Rouco y Gasco cabe inscribir "algún seglar de confrontación política con el gobierno", en referencia harto probable al pretendido líder de los seglares Kiko Argüello, perfectamente alineado con el cardenal de Madrid, Rouco Varela.

Y mezclada en el problema y en quienes lo personifican, aparece una vez más la cadena de la Iglesia, la COPE, que viene recibiendo apoyo permanente del cardenal Rouco y de sus áreas más belicosas. La Iglesia debe exigir el cambio de la línea editorial de la COPE, dice el diplomático Vázquez, después de señalar que la emisora sigue una estrategia de confrontación con el gobierno socialista. Recuerda de paso el embajador que la Iglesia española está en proceso electoral y que, ligado al proceso, y ligado a este mitin cardenalito, debe entenderse ese sector de la Iglesia incapaz de convocar con un gobierno de izquierda. La candidatura de Rouco a la presidencia, para recuperar el puesto en el que le sucedió Blázquez, pudiera empezar a tener menos apoyos en adelante por parte "de quien corresponda", cabe deducir...

José Cavero.

OTR Press

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