A quién beneficia la marcha de Bermejo

Actualizado 24/02/2009 1:00:44 CET

MADRID, 24 Feb. (OTR/PRESS) -

Tras su dimisión, destitución, el ex ministro Bermejo deja tras de sí la cuestión de si su marcha beneficia o perjudica al Gobierno o a la oposición del PP. ¿Es un mérito de la oposición y del PP, que viene reclamando su cabeza desde que se supo de su cacería inoportuna con Garzón, o es un mérito de Zapatero que haya prescindido -o dejado sin apoyos visibles- a un ministro que estaba lejos de cumplir los mínimos requisitos de imagen pública?

Hay división de opiniones sobre el particular, claro está. Pero es evidente que el jefe del Gobierno ha dado su visto bueno a que su ministro más combatido, de ahora mismo, arrojara la toalla. No hay que descartar que el propio Zapatero le sugiriera esta salida como la más adecuada después de las sucesivas "meteduras de pata" que Bermejo protagonizó. Esencialmente, su famosa cacería, que habrá quedado ya para la historia de las indecencias, impudicias o faltas de ética y de estética, como se quiera calificar tan inoportuna decisión como la de ir a matar venados en un fin de semana en compañía de personajes tan poco convenientes...

Pero también la huelga de jueces hizo de Bermejo el personaje clave de un problema que pudo haber resuelto y que terminó complicando y agravando por sus sucesivas torpezas y desaciertos, el último de los cuales fue su anuncio de una ley contra la posibilidad de que los jueces puedan volver a hacer otras huelgas. Trillo ha leído un folio nada elogioso del ya ex ministro, causa y razón de casi todos los males políticos del momento, y le atribuye la máxima incompetencia y la máxima ineficacia. Trillo ha atacado la presunta connivencia del ex ministro con Garzón y ha pedido que Zapatero explique las relaciones de su Gobierno con el Poder Judicial, y no ha olvidado que Garzón es "el otro enemigo", la otra pieza que aún queda por cobrar...

De manera que es indudable que Zapatero dio el visto bueno al relevo y que incluso tenía perfectamente decidido quién le sucedería: Francisco Caamaño Domínguez, hasta ahora secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, y hombre sumamente versado en las cuestiones políticas del momento. Pero no es menos cierto que los populares, en campaña electoral, han echado toda la carne en el asador y han hecho de Bermejo centro preferente de toda suerte de ataques, hasta provocar su hastío y su fatiga. Sin olvidar a los propios correligionarios socialistas, que no han sido ajenos a la controversia, y que se han manifestado repetidamente contrarios a la figura de un Bermejo que estaba lejos de resolver problemas, y que más bien los provocaba...

Y otra cuestión más: ¿La marcha de Bermejo ayuda o perjudica a los contendientes en las elecciones del primero de marzo? Cada cual dirá lo que le plazca sobre el particular: el PP insistirá en que logró lo que se proponía y los socialistas señalarán que su marcha es demostración de la autoridad con la que se ejerce el Gobierno de la Nación, y que se prescinde de quien no da la talla en las tarea que se le encomienda. Cabe hacer la pregunta de "por qué ha tardado tanto el cese o destitución", hasta conseguir esa avalancha de peticiones del partido opositor. Cada cual aprovechará en beneficio propio la noticia y el relevo de Bermejo por un gallego llamado Caamaño. Lo cierto es que Bermejo se ha ido para satisfacción de todos, probablemente menos él mismo, orgulloso de su propia tarea y propósitos.

 

OTR Press

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