Romper o restañar

Actualizado 14/11/2007 1:00:16 CET

MADRID, 14 Nov. (OTR/PRESS) -

De nuevo, la política por la que se inclina el principal partido de la Oposición, el PP, se convierte en la cruz de la que realiza y pone en práctica el partido en el gobierno, el PSOE, como en tantas otras ocasiones. Como en el Estatuto catalán, cuando el PP denunció que vendría a suponer la ruptura de la patria España. Como cuando las conversaciones con ETA, cuando el PP anunció que los socialistas cedían y se vendían al terrorismo etarra. Ahora también, "se van a la esquina contraria": Tras el episodio en el que el Rey invitó a Chávez a callarse para dejar oír a Zapatero, ahora, desde el Gobierno se intenta enfriar la crisis, y por el contrario, el PP exige represalias contra Chávez.

Lo cuentan distintos periódicos, pero muy coincidentes: Zapatero enfría la crisis con Chávez para no dañar los intereses españoles. El Gobierno destaca la sintonía del tándem Rey-Presidente en la cumbre de Chile, señala el diario 'La Vanguardia'. El PP, dice a su vez 'La Razón', exige al Gobierno dureza con Venezuela y que llame al embajador. Y que Zapatero no llama a consultar al embajador en Caracas pese a la escalada de insultos. O en 'ABC': Zapatero se ilimita a enfriar al crisis pese a las nuevas ofensas de Chávez al Rey. El Gobierno no retirará a su embajador en caracas y pide que ahora se deje trabajar a la diplomacia, relata el cronista de 'El Periódico' de Cataluña.

Vemos, por consiguiente, dos formas o modos de afrontar la crisis que se suscitó en Santiago con las intervenciones de Chávez, de Zapatero y del Rey don Juan Carlos. Mientras la oposición del PP insiste en agudizar las discrepancias, el Gobierno prefiere suavizar tensiones y regresar a la normalidad cuanto antes, por los perjuicios que pudieran padecer las empresas españolas instaladas en Venezuela y en algunos otros países iberoamericanos. Desde luego, en la dirección de algunas de estas empresas, el episodio no ha pasado inadvertido ni mucho menos.

A las dificultades con las que han venido chocando en los últimos tiempos se añade ésta nueva preocupación. El presidente de los patronos, Gerardo Díaz Ferrán, que estuvo presente en Chile, llega a confesar que "al final, las empresas españolas igual tienen que irse de Iberoamérica". Hace recuento de las afrentas que se produjeron en Chile: Chávez se había enfrentado con anterioridad al Rey en privado, cuando el jefe del Estado español defendió a las empresas españolas de los ataques del caudillo bolivariano; y el líder ecuatoriano Rafael Correa, había calificado de carroñeros a los empresarios españoles durante los debates previos a la sesión de clausura. Díaz Ferrán, naturalmente, aboga por empresas sostenibles y de responsabilidad social corporativa y por un mayor respeto por la propiedad privada y por la seguridad jurídica para garantizar que las empresas sigan invirtiendo.

Como se ve, el enfrentamiento de Santiago se ha trasladado a la política española, "necesitada" de nuevos asuntos de choque...

José Cavero

OTR Press

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