Rosell y Banegas parten con ventaja.

Actualizado 22/10/2010 14:00:30 CET

MADRID, 22 Oct. (OTR/PRESS) -

Una vez que Díaz Ferrán ha arrojado la toalla, y ha puesto fecha a las elecciones para su propia sucesión, el 21 de diciembre, la campaña ha arrancado -en algunos casos ya lo había hecho-, y empiezan a observarse distintos niveles de protagonismo entre quienes pudieran presidir la CEOE. El diario ABC, por ejemplo, apuesta ya claramente por dos nombres, tras observar que el nuevo presidente de la patronal saldrá de la tradicional lucha entre organizaciones sectoriales y territoriales. Representando a cada bando estarán, previsiblemente, Jesús Banegas, al frente de las "telecos", y Joan Rosell, de los empresarios catalanes. Según ha podido saber este diario, ambos se preparan para presentar la próxima semana sus candidaturas a la sucesión de Gerardo Díaz Ferrán. Hasta el día 14 de ese mes se pueden presentar candidaturas, pero Díaz Ferrán ya ha desvelado que no optará a la reelección por su desgaste personal.

Rosell, que el pasado lunes fue reelegido como presidente de Fomento del Trabajo con dos tercios de los votos, ha ido ganando opciones y apoyos de cara a cumplir sus aspiraciones de liderar la patronal española. Sin embargo, es su perfil político, abiertamente catalanista, lo que despierta más recelos, tanto en las organizaciones madrileñas, más centralistas, como en las sectoriales, defensoras de una dirección de clara independencia política. Por su parte, Banegas, presidente de Aetic, lleva sondeando apoyos desde que Díaz Ferrán abrió la puerta a su relevo a principios de mes y contaría con los suficientes para encabezar ese cambio. Gustan de él, según fuentes consultadas, su carácter sólido e integrador y su imagen renovadora. Y, sobre todo, que represente un sector moderno como el electrónico, que supone el 7 por ciento del PIB.

Aunque, por ahora, los nombres que han sonado con más fuerza proceden del seno de la patronal, no se descarta la llegada de alguien de fuera. Varias fuentes cercanas a la cúpula de CEOE creen que esta opción tendría la ventaja de colocar al frente a alguien independiente, sin influencias en el seno de la patronal y con un aire más renovador que un "interno". Todas las organizaciones parecen de acuerdo, eso sí, en pedir calma y "reflexión" para un proceso, dicen, en el que habrá muchos amagos. O incluso un pacto total: un candidato de consenso que evite las urnas, que tan poco furor despiertan en la patronal, y a las que nunca, en toda la historia de la CEOE, se ha recurrido. Y también coinciden en que el futuro presidente debe ser un empresario y no un técnico. Ayer mismo, durante su "despedida", Díaz Ferrán reconoció que esta era su opción favorita de cara a su sucesión. Lo hizo en rueda de prensa tras su reunión con la directiva patronal, donde abrió el proceso electoral a la presidencia y renunció a presentarse para revalidar su cargo. "Me voy", dijo, "no por mi actuación como presidente de la CEOE sino por motivos personales de los que tengo que ocuparme".

Cabe recordar que Díaz Ferrán tiene procesos judiciales abiertos en torno a la quiebra de sus empresas, la aerolínea Air Comet y el Grupo Marsans. Díaz Ferrán había sido ayer el primero en llegar a la sede de la patronal. Lo hizo hacia las 7.30 horas de la mañana, y a las 9.00 se reunió con sus más íntimos colaboradores para medir la temperatura del encuentro posterior. A las 11.00 horas comunicó a los órganos de dirección su rendición. El Comité y la Junta, en un acto "muy emotivo", según algunos de los presentes, reconocieron la labor de Ferrán con una cerrada ovación. "Me siento plenamente satisfecho y con la sensación del deber cumplido", declaró tras asegurar que todos lo miembros de la CEOE le dieron "su apoyo total y absoluto hasta el final". Aunque el chascarrillo en los pasillos de la sede era que unos estaban felices, efectivamente, por su gestión, y otros por el adiós definitivo de quien aseguró seguirá siendo empresario. "Yo no me jubilo", dijo Ferrán.

 

OTR Press

Isaías Lafuente

No lo entiende ni Dios

por Isaías Lafuente

Luis Del Val

El mutismo de Podemos

por Luis Del Val