Primarias para salir del paso

 

Primarias para salir del paso

Publicado 07/05/2017 8:00:34CET

MADRID, 6 May. (OTR/PRESS)

Las elecciones primarias en los partidos políticos no están reguladas en España, de modo que no existe ningún corsé, ni para bien ni para mal. En la práctica, solo hay cierta cultura de primarias en el PSOE, sujetas a normas que van cambiando con los tempos, sin que falte la controversia e incluso los recelos entre unos y otros candidatos. Salvo en la denominación, poco tienen que ver las primarias españolas con las de EE UU, donde se eligen por esa vía los candidatos a la presidencia pero también los aspirantes a senadores, representantes, alcaldes y gobernadores, fruto de una cultura política nacida en las filas progresistas pero a día de hoy generalizada a todas las fuerzas, entre ellas la familia republicana.

Nadie discute el resultado de las primarias en EE UU -gane quien gane, incluido el controvertido Donald Trump- pero no así en España, donde ni están generalizadas ni parece probado -visto lo visto- que aporten buenos resultados. Sí parece más positivo el interés de los votantes, a los que suele gustarles que les dejen elegir. Un ejemplo claro son los militantes del PSOE, que están en plena faena.

La primera conclusión sería, por tanto, que las primarias funcionan cuando son asumidas por las cúpulas y las bases, según unas normas ampliamente consensuadas que propicien la participación. En el PSOE se dan algunos ingredientes de ese tipo pero no todos. Al no ser abiertas, con opción a inscribirse los simpatizantes y votantes, deciden solo los militantes, cuyos criterios, gustos e intereses no siempre coinciden con los de todos sus electores, mucho más numerosos.

Tampoco está muy claro en el caso español que las primarias sean solo primarias para elegir líderes. El PSOE, por ejemplo, no está eligiendo solo al mejor referente del partido, sino al líder con la ideología más cercana a las bases en este momento. En ese sentido, da la impresión de que los socialistas votarán en clave de izquierda y derecha, sin apenas opciones para el centro, lo que acentúa su división interna. Tampoco parece aconsejable que el aparato del partido esté tan decantado, porque hay riesgos de favoritismos pero también de desatar un efecto boomerang.

Tal vez queda un largo trecho para normalizar y aprovechar los aspectos positivos de las primarias en España, pero lo que toca ahora es salir del paso en el PSOE. Tanto por el bien del Partido Socialista como de la propia democracia española, donde el PSOE ha tenido un papel estelar, especialmente en la etapa posterior a la dictadura franquista.

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