La imaginación política

Actualizado 05/11/2006 1:00:33 CET

MADRID, 5 Nov. (OTR/PRESS) -

El hecho de que sólo tres de cada cinco catalanes con derecho a voto acudan a las urnas, en elecciones autonómicas, revela que sigue siendo escaso el interés de una parte de la población por lo que acontece en la Generalitat. El análisis se agrava al comparar el porcentaje de esta abstención con el habitual en las elecciones generales, pues en éstas acuden a las urnas siete de cada diez ciudadanos. El déficit democrático parece evidente y no ayuda a cerrar el proceso de construcción política de Cataluña.

Si siempre es desafortunado que un partido hable en nombre de un pueblo, en este caso lo es más, ya que sus votantes puede que estén hartos de tanto debate sobre el Estatut pero no por ello le dan alas a ninguna fuerza política. A riesgo de soportar aún más debates, los catalanes quieren que haya pactos entre los partidos y, en ese sentido, se lo ponen difícil pero a la vez fácil, ya que ponen sobre la mesa muchas opciones para elegir. Sólo privan al PP de tener cartas para jugar.

Pactos, por tanto, puede haber varios, si bien destacan tres opciones: el tripartito de izquierdas, la sociovergencia y el frente nacionalista, con ventaja de partida para la primera combinación, bautizada por el periodista Antonio Franco como un tripartito con los mismos partidos que firmaron hace tres años el Pacto del Tinell, pero escarmentado, con planteamientos diferentes. Tanto en ese caso como en el de un posible frente con CiU, ERC tendría que gobernar asumiendo un estatuto de autonomía al que votó no, lo cual exige algún tipo de rectificación que eluda semejante incoherencia. El tripartito de Montilla amenaza, pues, el deseo de Zapatero de entenderse con CiU, de ahí que en el PSOE ya no se descarte un anticipo electoral. Lo que puede ser bueno para los socialistas en Madrid resulta que es un regalo envenenado en Barcelona. Es la hora de la imaginación política.

José Luis Gómez

 

OTR Press

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