Rajoy no es Cospedal.

Actualizado 15/08/2011 14:00:30 CET

MADRID, 15 Ago. (OTR/PRESS) -

Al menos cuatro gobiernos autonómicos del PP han planteado públicamente en las últimas semanas devolver competencias a la Administración central; algunos dicen al Estado, pero eso es incorrecto, porque las autonomías también son Estado, como indica la Constitución. Se trata de los gobiernos de Murcia, Madrid, la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha, gobernada ahora por la 'número dos' del PP, la controvertida María Dolores de Cospedal.

Desde el Gobierno de España se replicó diciendo que ni la Constitución ni los estatutos prevén esa posibilidad, algo que a la presidenta de la Comunidad de Madrid le parece increíble, pero más allá de los análisis jurídico-políticos se ha abierto paso el presidente del PP, Mariano Rajoy, para zanjar una polémica abierta desde su propio partido.

Frente a las voces que plantean la devolución de competencias, el candidato con más posibilidades de presidir el futuro Gobierno de España niega la mayor: "No creo que sirva para solucionar algo en este momento", dijo Rajoy en declaraciones que publican varios diarios de la cadena Prensa Ibérica.

Y José Manuel Romay, ex ministro e ideólogo destacado del PP de Rajoy, completó la frase del líder popular desde La Voz de Galicia: "Cuidado con criticar a la ligera el Estado autonómico. Ha sido una herramienta muy útil y que hay que ponerla en perspectiva, porque la descentralización ha tenido efectos muy positivos".

Las posiciones de Rajoy y Romay no solo tienen lógica constitucional y criterio político, sino que eluden el riesgo de que en España resucite el llamado federalismo asimétrico, del que la derecha política siempre se ha querido desentender.

En definitiva, si el Partido Popular se dejase llevar por las ideas recentralizadoras de Esperanza Aguirre o María Dolores de Cospedal, los nacionalistas periféricos y los socialistas catalanes seguidores de Pasqual Maragall -abanderado del federalismo asimétrico- tendrían el camino despejado para plantear dos velocidades para las autonomías, debate zanjado en su día con el famoso café para todos de Adolfo Suárez.