Consenso en el final de ETA

Publicado 09/04/2017 8:00:40CET

MADRID, (OTR/PRESS)

ETA ha informado de la ubicación de ocho depósitos con 25.700 elementos de detonación y munición, 2.875 kilos de explosivos y 118 pistolas, rifles y armas automáticas, según la información del periódico inglés The Guardian. Es su manera de entregar las armas, ante verificadores internacionales y con la intervención de la policía francesa.

A ETA le gustaría que el acto de la entrega de las armas se interpretase como una escena de filantropía pero no es el caso. Es evidente. ETA entrega las armas porque también es inequívoco que se ha rendido al Estado de derecho y en ese contexto no sabe que hacer con ellas. Atrás quedan 829 personas asesinadas. Por delante queda aplicar la justicia y que ETA se disuelva como organización.

Tras este nuevo paso, faltan todavía cosas importantes por hacer y la duda está en si se harán todas con consenso político, al menos aquellas que están claramente fuera del ámbito de la justicia, cuya actuación es, por definición, independiente. En este sentido, para la Fiscalía es clave comprobar si ETA cometió con esas armas alguno de los más de 300 asesinatos que siguen sin resolverse. Pero se supone que ETA no entregará armas que aporten pruebas, ya que hay muchos casos abiertos, no prescritos. Además, la reforma del Código Penal del año 2010 estableció que los asesinatos con carácter terrorista no prescriben.

De cara al nuevo escenario, podría considerarse que el consenso político siempre es conveniente para la mayoría de la sociedad, que se siente así más representada, pero en este caso no solo es conveniente, sino que también es imprescindible.

El PP, por su propia influencia en la sociedad española y por su condición actual de partido del Gobierno, no puede quedar fuera de ese consenso, tanto en el conjunto del Estado -algo obvio- como en el País Vasco, donde su peso político es casi marginal.

No siempre fue así en la lucha contra el terrorismo pero ahora que se trata de dar los últimos pasos debería ser más fácil alcanzar ese gran consenso político. La línea roja es el respeto a las víctimas. Hoy y siempre.

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