Un país sin empresarios de verdad.

Actualizado 12/05/2013 14:01:00 CET

MADRID, 12 May. (OTR/PRESS) -

De la mano de la escritora Yolanda Aldón, el expresidente cántabro Miguel Ángel Revilla se lamenta en Mundiario de la desaparición de la economía real, en beneficio de la especulativa y financiera, y denuncia que los empresarios -se refiere a los ricos y grandes- ahora son especuladores que por no pagar ni pagan impuestos, amparados por una legislación hecha a su medida por políticos a los que controlan. Denuncia incluso que empresas como Telefónica o Endesa manejan a los políticos con sobresueldos.

Seguramente Revilla tiende a hacer caricaturas de las situaciones extremas pero en el fondo hay algo de cierto en todo lo que dice, que en versión ampliada puede leerse en su libro 'Nadie es más que nadie'. Frente a ese estado de cosas en las altas finanzas, a la clase política suele llenársele la boca hablando de las pequeñas y medianas empresas, las 'pymes', pero a la hora de la verdad sus problemas estructurales siguen estando ahí. A la mejora de la fiscalidad y la necesidad de que el crédito fluya, se añade también la necesidad de que la Administración les pague lo que les debe.

Las 'pymes', como gancho político, corren incluso el riesgo de verse desplazadas por los emprendedores, una figura con grandes potencialidades en las economías avanzadas pero tampoco tantas como para que ahora España quiera reconvertir millones de parados en empresarios-emprendedores. Una, porque no es posible, y dos, porque puede frustrar una buena iniciativa.

En contra de lo que a menudo se cree, España no tiene un problema de número de empresarios. Su problema es de dimensión de las empresas, la mayoría de las cuales ni tienen trabajadores. Según el catedrático Fernando González Laxe, director de la serie Economía del Proyecto Galicia, las empresas sin asalariados representan en España el 55% del total, y las empresas que tienen entre 1 y 9 trabajadores, el 39%. Las compañías con más de 250 empleados suponen el 0,2% del total de las empresas españolas, dato más que revelador de la precaria estructura empresarial del país.

 

OTR Press

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