Y para qué

Publicado 15/06/2017 8:00:14CET

MADRID, 15 Jun. (OTR/PRESS) -

Ni Pablo ni Mariano, así se podría resumir el resultado del debate de la moción de censura.

Los distintos portavoces parlamentarios, a excepción de los aliados de Podemos, han dejado claro que no les gustaría nada tener a Pablo Iglesias como presidente de Gobierno. No es que les guste Mariano Rajoy pero le encuentran más digerible que al líder de Podemos.

Además, como ha recordado Albert Rivera en un discurso durísimo contra Pablo Iglesias, si hoy Mariano Rajoy es presidente del Gobierno es gracias al propio Iglesias. Esa es la realidad por más que escueza a los podemitas.

Muchos se preguntaran que para qué ha servido la moción de censura yo diría que para evidenciar que Podemos tiene aún que madurar para convertirse en alternativa de Gobierno. Pablo Iglesias sigue empeñado en dividir a España en dos mitades irreconciliables: los que están con él y los que votan a otros partidos o simplemente piensan de manera distinta a la suya.

Ser presidente de Gobierno implica serlo de todos los ciudadanos y por tanto respetando a quienes no le votan.

Así que en el debate de la moción de censura se ha visualizado que pese a que la corrupción campa por la casa del PP, Mariano Rajoy resiste por más que sea un político tocado por esos casos de corrupción que afectan a su partido y que le van a llevar a él mismo como testigo ante un tribunal.

Ha servido también para recordar todos los errores y dislates cometidos por el Gobierno en estos años.

Ha servido para constatar que a pesar de todo eso los resultados de las urnas son los que son y que hoy por hoy es el PP quién tiene el santo y seña de la gobernabilidad por más que pueda pesar.

Ha servido también para evidenciar que el PSOE intenta evitar que Podemos se haga con la hegemonía de la izquierda pero al mismo tiempo temen enfadar a los votantes podemitas.

Ha servido para constatar que si Irene Montero rebaja el tono mitinero y hace un ejercicio de control de voz, puede ser demoledora en la tribuna del Congreso. En mi opinión su discurso le descolocó más a Mariano Rajoy que el del propio Iglesias. Pero termino pecando de histriónico.

Sí, ha servido para todo esto que ya sabíamos, se podría decir aquello de sin novedad en el frente. Es decir no ha servido para nada nuevo, porque después de este debate Mariano Rajoy seguirá siendo presidente y Pablo Iglesias no está más cerca de poder serlo.

En mi opinión los líderes de Podemos tendrían que haber ahormado mejor la moción de censura. Medir los tiempos y buscar alianzas antes de presentarla porque si no pasa lo que ha pasado, es decir casi nada, más allá de que Mariano Rajoy haya pasado el inconveniente de afrontar una moción de censura que tampoco le quitaba el sueño porque estaba condenada al fracaso.

Yo creo que los líderes de Podemos fallan a veces en táctica y otras en estrategia. Y en este caso han fallado en ambas.

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