El desafío de Homs

Publicado 03/03/2017 8:00:26CET

MADRID, 3 Mar. (OTR/PRESS) -

Francesc Homs ha dejado dicho a los magistrados del Tribunal Supremo que si le condenan por haber gestionado la consulta independentista esa sentencia tendrá "efectos que marcarán las relaciones entre el Estado y Cataluña". Y lo ha dicho sin despeinarse, convencido de su importancia, en un alarde de chulería y arrogancia que son para que se los haga mirar.

Francesc Homs lo mismo que Artur Mas y otros responsables políticos decidieron desobedecer al Tribunal Constitucional y convocar el famoso referéndum ilegal el 9 de noviembre del 2014 que terminó siendo una farsa. En un Estado de Derecho desobedecer a un tribunal ya de por sí es grave pero que además sea un político el que se salta a la torera una decisión del Tribunal Constitucional es lisa y llanamente inaceptable.

Así pues Homs ha lanzado un "guante" a los magistrados del Supremo haciéndoles responsables de no se sabe qué catástrofes si se atreven a condenarle a la inhabilitación que para él pide la fiscalía. Es más ya les ha advertido que él piensa seguir promoviendo "el ejercicio del derecho a decidir del pueblo catalán".

París bien vale una misa pero no sé yo si Homs vale que las relaciones entre Cataluña y el resto de España se hagan añicos por él.. Es más, en realidad estoy convencida de que ni Homs lo vale ni las relaciones entre Cataluña y el resto de España se van a ir a pique porque a él le puedan inhabilitar para que durante un tiempo no pueda ocupar cargos públicos.

Pretender como pretende Homs que habrá un antes y un después si es que le inhabilitan es arrogarse una importancia de la que carece.

Es de suponer que los magistrados del Tribunal Supremo tomarán la decisión que tengan que tomar libremente y sin tener en cuenta las amenazas veladas del ex conseller Frances Homs.

En cualquier caso, en un Estado de Derecho, y el nuestro lo es, todos los ciudadanos somos iguales ante la ley y por tanto sería inconcebible que los tribunales actuaran con criterios políticos en vez de jurídicos, eso sí que sería una perversión de la democracia.

Los dirigentes independentistas catalanes vienen tirando la piedra, luego escondiendo la mano para bordear las leyes y eso no es admisible.

Tienen derecho a defender sus ideas, a defender el sueño de una Cataluña independiente, pero con las herramientas del Estado de Derecho y no saltándose la ley. En un Estado de derecho no hay atajos y mucho menos se puede permitir que un político desafíe a un tribunal.

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