Moral de quita y pon

Publicado 14/06/2018 8:00:29CET

MADRID(OTR/PRESS) Dice el refrán que dos no se pelean si uno no quiere. Hasta no hace mucho tanto Donald Trump como Kim Jong se provocaban el uno al otro. Las declaraciones de Trump amenazando al líder coreano y las provocaciones de éste al presidente norteamericano, parecían destinadas a que en cualquier momento hubiera más que chispazos en el Extremo Oriente.

Pero sea porque Kim Jong sabe que no tiene fuerza suficiente para enfrentarse a Estados Unidos o sea porque a Trump le han convencido de que no está el mundo para abrir un frente bélico en esa región, lo cierto es que lo que parecía imposible ha sucedido.

Es muy habitual utilizar expresiones rimbombantes para casi todos, pero en este caso si que se puede calificar de histórica la reunión que han mantenido Donald Trump y Kim Jong. Histórica porque hace décadas que mandatarios de ambos países no se reúnen, e histórica también porque supone han llegado a un principio de acuerdo para que la península de Corea no albergue armas nucleares.

El caso es que con ese principio de acuerdo Kim Jong se garantiza que continuará en el poder, es decir que desde Estados Unidos no se le moverá la silla y pasarán por alto que su régimen es una dictadura feroz amén de que en su país hay hambre y las condiciones de vida son deplorables.

De manera que Kim Jong ha cambiado armas nucleares por poder. Así de cínica e incongruente es la política internacional. De vez en cuando Estados Unidos o alguno de sus socios del "primer" mundo, deciden desencadenar una guerra porque al parecer les resulta insoportable que en tal o cual país haya una dictadura y la opinión pública mundial, debidamente aderezada y manipulada, llega a la misma conclusión. Pero la realidad es que la mayoría de los regímenes occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, tienen relaciones amistosísimas con dictaduras y regímenes donde no se respetan los más elementales derechos humanos.

Por ejemplo, Occidente ha contribuido con ganas a la desastrosa guerra en Siria y a otros conflictos en Oriento Próximo.En el caso sirio resultaba insoportable el régimen de Al Assad pero no dicen ni "pío" sobre los regímenes del Golfo Pérsico o Arabia Saudita donde la democracia y el respeto a los derechos humanos brillan por su ausencia. Que Al Assad es un dictadorzuelo que tiene a su país bajo la bota es más que evidente evidente, pero que pongamos por caso Arabia Saudita, no es una democracia y las mujeres son menos que nada es otra realidad que Occidente prefiere obviar. De manera que el delicado estómago de los líderes occidentales limita con sus propios intereses estratégicos y comerciales.

La cumbre entre Trump y Kim Jong es un ejemplo de lo que digo. En cualquier caso es mejor que en vez de desencadenar una guerra haya paz.

OTR Press

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