"El telón de fondo"

Actualizado 05/06/2014 12:00:46 CET

MADRID, 5 Jun. (OTR/PRESS) -

Normalidad es la consigna oficial. Pero es difícil conjugar está palabra con la realidad. Y la realidad no es otra que el desazón que se ha instalado en buena parte de la sociedad por la abdicación del Rey, que con sus aciertos y errores ha sido hasta ahora una figura clave para la estabilidad de nuestro país.

Al parecer y más allá de las versiones oficiales la situación política ha tenido también que ver con que el Rey decida abdicar ahora. Sobre todo por la pérdida de votos del PSOE y la dimisión de Pérez Rubalcaba, amén del fenómeno de "Podemos" del que se sabe como ha empezado pero no cual será su recorrido.

En realidad la crisis del PSOE preocupa y mucho en distintos ámbitos sociales, no solo en la Casa Real, también en el Gobierno y entre los empresarios. Hay un temor no confesado por quién puede liderar el PSOE. Algunos nombres asustan, y ya digo que hay quienes temen que el PSOE pierda su carácter institucional, deje de ser un pilar del Estado como lo ha venido siendo desde la Transición.

De manera que, según cuentan, la crisis del PSOE también ha pesado en el ánimo de don Juan Carlos. Hoy, aquí y ahora el Rey sabe que tiene garantizada la proclamación de su hijo Felipe como Rey, pero mañana o más adelante quien sabe lo que puede pasar teniendo en cuenta que la sociedad está reclamando cambios que nadie sabe que dirección tomaran.

Lo cierto es que en estos momentos un sector del PSOE empieza a desempolvar su alma republicana y piden un reforma constitucional para que se pueda volver a votar el modelo de Estado.

Me parece a mí que esa petición de abrir un periodo constituyente va a ir calando en la sociedad. Hasta ahora eran sectores determinados los que pedían un cambio sobre todo en lo que se refiere al modelo de Estado, pero tengo la impresión de que lo que es lluvia fina se puede terminar convirtiendo en huracán y que precisamente la abdicación del Rey lo puede acelerar, por más que esa abdicación intente precisamente el objetivo contrario.

Por tanto no es una cosa menor quién va a liderar el PSOE y si quién lo lidere va a optar por sumarse a quienes reclaman que se abra un periodo constituyente para debatir, entre otras cosas sobre el modelo de Estado, o si por el contrario optara por intentar embridar a su partido para que vuelva a relegar su alma republicana. De manera que el congreso del PSOE va a ser determinante para el futuro inmediato de nuestro país.

En cualquier caso me parece que va a ser difícil poder contener durante mucho tiempo el ansia de tantos y tantos miles de ciudadanos su deseo de tener voz y voto en el modelo de Estado.

Mientras tanto ya digo que la palabra que más se repite es normalidad, como si el mero hecho de repetirla sirviera para convencer a los ciudadanos que no pasa nada. Pero pasar pasa.

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