Todos iguales

Publicado 07/06/2017 8:00:18CET

MADRID, 7 Jun. (OTR/PRESS) -

Que Qatar no es un país enemigo del islamismo radical es evidente. Tan evidente como lo son Arabia Saudita, Emiratos, Barehin. Estos países protegen y alientan el islamismo más rigorista y no tienen empacho en que algunos de los imanes más fanáticos vivan entre ellos. Pero eso sí, parecen mantener un acuerdo para que no les desestabilicen dentro de sus fronteras. Así que resulta que la decisión de Arabia Saudita, Los Emiratos, y Barehein junto a Egipto de señalar a Qatar y romper relaciones diplomáticas solo se entiende dentro del gran tablero donde se juega la política internacional y en este caso la pieza a batir es Irán. La realidad es que Irán y Arabia Saudita son enemigos acérrimos y vienen librando una partida por el liderazgo en la zona y dentro del Islán.

De todos los países firmantes contra Qatar solo Egipto, que lleva décadas luchando y poniendo freno al islamismo y la última ocasión ha sido la destitución por parte del Ejército Egipcio del presidente Mohamed Morsi. Pro cierto Morsi tuvo en Qatar desde el día de su elección un apoyo considerable.

Pero el caso de Arabia Saudita es realmente asombroso porque es quién ha exportado al resto del mundo la versión más fanática del Islam.

En realidad el fondo de la cuestión tiene que ver con que bando se queda con el santo y seña de la hegemonía regional. Y ahí esta Irán país al que Trump tiene entre ceja y ceja.

Mientras que Barack Obama puso en marcha una política de deshielo en las relaciones de Estados Unidos con Irán, Donadl Trump prefiere tenerles como enemigos.

Lo cierto es que ninguno de los países de esa zona son democráticos, ni Arabia Saudita, Ni Irán, ni Barehin, ni los Emiratos, ni mucho menos Qatar que tan alegremente y sin cortarse apoyó públicamente a los movimientos islamistas de la llamada "primavera árabe". Arabia Saudita y sus amigos tampoco le hicieron ascos a los islamistas.. El caso es que ni Qatar, Ni Arabia Saudita, Ni Barehin, ni los Emiratos ni siquiera Egipto pasaría la prueba del algodón en cuanto al respeto a los derechos humanos. Son países además donde las mujeres son menos que nada, lo digo por si a alguien se le olvida.

Así que aparecer ahora como adalides de la lucha contra el islamismo radical es tal impostura que resulta ridículo.

El frente contra Qatar tiene que ver con Irán y no con los islamistas a los que, insisto, salvo Egipto, todos esos países han engordado, apoyado, y promocionado. ¿Se acuerdan de Bin Laden?.

Siempre me han parecido hipócritas hasta la nausea las relaciones de Occidente, (llámese Estados Unidos y la Unión Europea), con los países productores del petróleo. El como hacen la "pelota" más descarada a los jeques, emires y reyes del lugar suele ser un espectáculo del que se deberían de avergonzar porque nos avergüenzan a todos.

Pero la política no se basa en las ideas sino en los intereses. Y ahora como decía, hay interés en sacudir el tablero para tambalear la ficha de Irán.

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