La delgada línea roja.

Actualizado 20/10/2010 14:00:35 CET

MADRID, 20 Oct. (OTR/PRESS) -

Patxi López está demostrando ser un político con un temple de acero. Y no me refiero al pequeño milagro que, en colaboración con Antonio Basagoti, ha llevado a cabo en el País Vasco, sino a cómo ha encajado las negociaciones entre el presidente Zapatero y el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, no sólo para salvar los Presupuestos Generales del Estado sino lo que queda de legislatura. Patxi López ha sido el gran sacrificado en el altar del acuerdo. En realidad, lo que Zapatero ha puesto en juego es la continuidad de un gobierno socialista en el País Vasco, porque lo que el presidente ha hecho es regalar al PNV munición de primera clase para que los peneuvistas puedan presumir en el País Vasco de haber logrado en esta negociación lo que no había obtenido en treinta años de negociaciones con los distintos gobiernos.

De manera que es evidente que el acuerdo alcanzado entre Zapatero y Urkullu es bueno para los nacionalistas vascos, para el PNV, pero ¿es bueno para España, para el País Vasco y, si me apuran, para el PSE? Esas son las preguntas que hay que responder. En el Partido Socialista de Euskadi no están precisamente contentos aunque tengan que poner buena cara al mal tiempo. Y es que es evidente que Zapatero a dejado a Patxi López a los pies de los caballos. E incluso algún dirigente del socialismo vasco, como el alcalde Portugalete, ha dicho que en la negociación "se ha pasado alguna línea roja".

El Partido Socialista de Euskadi ha sido ninguneado, no ha tenido ni voz ni voto en las negociaciones, ha sido un invitado de piedra, cuyo protagonismo en el País Vasco ha quedado en entredicho. Ahora, los ciudadanos saben que es el PNV quien tiene influencia en Madrid y no los socialistas. En realidad, esto es evidente. El PNV no iba a dar gratis su apoyo a Zapatero, ni mucho menos, por los motivos que han esgrimido en público de que no sería bueno que si no hay Presupuestos eso daría lugar al adelanto de elecciones.

De manera que el pacto es bueno para el PNV que se presenta en el País Vasco como un campeón capaz de obtener en Madrid lo que ni se le ocurre plantear a Patxi López. También es un acuerdo bueno para Rodríguez Zapatero porque le permite gobernar un año y medio más. Es decir, el presidente ha comprado tiempo, convencido sin duda de que ese tiempo es el que necesita para enderezar la economía y que los ciudadanos vuelvan a confiar en él y en el PSOE. Y para ello, a mi juicio, ha pagado un precio desorbitado. Un precio que no valía ese tiempo de prorroga.

Pienso, lo mismo que el alcalde de Portugalete, que se han traspasado algunas líneas rojas y que romper la Caja de la Seguridad Social es un disparate y pone fin a que tengamos un Estado cohesionado. Por tanto, tengo dudas de que el acuerdo Zapatero-Urkullu sea bueno para España.

En el PSOE se respira euforia. Se sienten salvados. No sólo cuentan con los votos del PNV sino que Coalición Canaria, que también ha pasado por "ventanilla" ha sacado una sustanciosa tajada para apoyar los Presupuestos de Zapatero. Con los votos canarios y peneuvistas, Zapatero llegará pues al final de legislatura sin ningún problema. Ahora bien, ¿realmente es asumible el precio que ha pagado? Para gobernar no vale todo ¿lo habrá olvidado?