Donde dije digo.

Actualizado 13/07/2012 14:00:16 CET

MADRID, 13 Jul. (OTR/PRES) -

Mariano Rajoy ha incumplido todo su programa electoral. El presidente asegura que se ve obligado a hacerlo por las circunstancias y por la herencia recibida. Las circunstancias no son otras que debemos obedecer a la Unión Europea, en cuanto a la herencia recibida a estas alturas ya no debería de seguir escudándose en la mala gestión de Rodríguez Zapatero.

Lo cierto es que nuestra economía está intervenida y que "los hombres de negro" visitarán cada tres meses Madrid para comprobar que vamos haciendo los "deberes" que nos han impuesto. El problema es que hasta el momento ninguna de las medidas adoptadas por Rajoy están resolviendo los problemas sino que más bien los agrava. Subir impuestos, recortar el desempleo, facilitar los despidos, recortar servicios básicos como educación y sanidad, rebajar los sueldos, aumentar la edad de jubilación, etc, etc, etc, son medidas todas ellas que en vez de estimular la economía lo que hacen es contraerla aún más.

Pero el problema de fondo no es solo que Mariano Rajoy esté haciendo todo lo contrario a lo que se había comprometido sino que todas estas medidas son inútiles porque ni crean empleo, ni crean riqueza, ni estimulan la economía sino que como viene siendo evidente tiene el efecto contrario.

Es evidente que nuestro país ni debe ni puede derrochar, que hay que ahorrar, que en los últimos años los responsables políticos han gastado alegremente, no solo el Gobierno central sino las comunidades autónomas, porque no podemos olvidar que, por ejemplo, la Comunidad Valenciana está en quiebra por la nefasta gestión de Camps. Pero una cosa es ahorrar y gastar mejor y otra hacer que sean los trabajadores quienes paguen la factura de una crisis que han provocado los poderes financieros. Por eso, resulta insoportable que ni la Unión Europea ni tampoco nuestro presidente adopten medidas encaminadas a que el coste de la crisis corra a cuenta de quienes la han provocado, amén de exigir solidaridad a quienes más tienen. Y es que ni una sola de las medidas anunciadas por el presidente Rajoy afecta al bolsillo de los poderosos. A las famosas y polémicas Sicav ni las nombra, a las grandes empresas menos todavía, por no hablar de los bancos, solo pide sacrificios a la clase media formada por trabajadores liberales, por pequeños empresarios, por funcionarios, y también se lo pide a los trabajadores, y sencillamente no es de recibo. Ya digo que lo peor de tantos sacrificios es su inutilidad y eso será lo más difícil de perdonar.

Una última reflexión: cuando un gobernante incumple todo su programa electoral aunque sea "obligado" por las circunstancias lo menos que debe de hacer es o presentar una moción de confianza en el Parlamento o convocar elecciones generales. A Rodríguez Zapatero le reprochamos con razón que diera un giro a sus políticas y que incumpliera lo prometido. A Mariano Rajoy hay que reprocharle lo mismo. Donde dijo digo dice diego y no es suficiente con echar la culpa a las "circunstancias". Precisamente la política está para cambiar esas circunstancias.

 

OTR Press

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