Gómez & Jiménez.

Actualizado 24/08/2010 14:00:24 CET

MADRID, 24 Ago. (OTR/PRESS) -

En la pugna de David contra Goliat de manera espontánea la mayoría se decanta por David, por el que aparentemente ser más débil. Y eso es lo que empieza a suceder en relación al enfrentamiento entre Tomas Gómez y Trinidad Jiménez.

Tomas Gómez aparece solo ante el peligro, desafiando nada menos que al presidente del gobierno y la ejecutiva federal de su partido. Porque eso es exactamente lo que está haciendo al decidir concurrir como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid cuando Zapatero y la ejecutiva federal apuestan por Trinidad Jiménez.

Así que de la noche a la mañana Gómez ha pasado de ser un político prácticamente desconocido ha convertirse en un rostro casi popular, y a ser objeto de las conversaciones de muchos ciudadanos.

Gómez es David y Trinidad Jiménez Goliat porque detrás de ella está Zapatero y las fuerzas oficiales del PSOE. Y saben, por más que Trinidad Jiménez afirme que ha sido ella, y solo ella, quién ha decidido competir con Gómez por la candidatura, es imposible creerla. Y es que se ha contado con todo lujo de detalles las conversaciones de Tomas Gómez con el presidente y con José Blanco.

Pero Trinidad Jiménez es una militante socialista disciplinada y con una lealtad sin fisuras hacia Zapatero. De manera que, le guste o le disguste, (yo creo que más lo último) el encargo que le han hecho, ella pondrá toda su energía y talento para intentar ganar. Primero a Tomas Gómez, luego a Esperanza Aguirre.

Pero a lo que vamos, Gómez que no es un político con carisma. Y decirlo resulta una obviedad, pero puede ganar las primarias por dos razones, la primera que ha empezado a dejar de ser un desconocido, la segunda porque al hacer el papel de David, se está granjeando muchas simpatías dentro y fuera de su partido.

Es el hombre que se ha atrevido a plantearle cara a Zapatero, a decirle que no, a jugarse su carrera política a una sola carta. Porque no nos engañemos, si pierde las primarias, o si pierde ante Aguirre, el "aparato" del partido, encarnado hoy en Zapatero-Blanco, le pasarán factura.

De manera que Trinidad Jiménez se va a enfrentar en las primarias a un hombre que en principio era peor candidato que ella, pero que precisamente su fuerza estriba en que se enfrenta a ella, a la candidata de Zapatero.

Por eso está pelea pequeña e interna del PSOE, se ha convertido en un acontecimiento político sobre el que se hacen todo tipo de especulaciones y apuestas.

Saben, pienso que Trinidad Jiménez, que ha resultado ser una buena ministra de Sanidad, no merecía verse obligada a esta confrontación. El papel de Goliat no va con ella.

 

OTR Press

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