Hay motivo.

Actualizado 14/11/2012 13:00:28 CET

MADRID, 14 Nov. (OTR/PRESS) -

Seguramente este miércoles 14 de noviembre Gobierno y sindicatos se enzarzarán en una "guerra de cifras". El Gobierno tratara de minimizar la participación en la huelga general y los sindicatos declararán que ha sido un éxito.

Pero más allá de las declaraciones de los unos y los otros lo cierto es que hay motivos sobrados para protestar por la situación de crisis que atraviesa nuestro país.

Hay quienes defienden que las huelgas no solucionan nada. Discrepo de esta opinión. Creo que la democracia es algo más que acudir a las urnas cada cuatro años y que hay momentos en que la protesta, incluida la huelga, es la única manera que tienen los ciudadanos de expresar su malestar y sobre todo intentar que se modifiquen determinadas políticas. Lo que acabamos de ver con los desahucios.

El anterior Gobierno, el de Rodríguez Zapatero, afirmaba que no podía hacer nada para evitar los desahucios. El actual Gobierno ha venido diciendo más o menos lo mismo. Pero resulta que los ciudadanos que se han movilizado, y que han convertido la calle en un clamor contra esas reglas injustas que acogotan a quienes no pueden pagar la hipoteca, han ganado una primera batalla. Esa batalla no es otra que a los banqueros conscientes de su cada vez peor imagen y de la animadversión que despiertan, han decidido aflojar la cuerda con la que ahogaban a quienes no podían pagar. Habrá moratorios para los jubilados, para los parados, para los enfermos, y eso ya es un paso. Como lo es haber obligado a que Gobierno y PSOE se sienten a negociar cómo arreglar de manera urgente el problema. Es decir las movilizaciones claro que han servido para algo. Por eso la huelga del 14 también servirá a poco que el Gobierno comprenda que es solo la expresión de miles de ciudadanos desesperados no solo por tener que pagar una crisis que no han provocado sino sobre todo por la falta de futuro y también por el paulatino desmantelamiento del Estado del Bienestar.

Lo peor que puede hacer el Gobierno es escuchar a sus "pameros mediáticos" cuyo discurso consiste en desprestigiar a los sindicatos. No negaré que la actuación de los sindicatos no dejó mucho que desear durante la etapa Zapatero, pero eso no significa que, con todos sus fallos, no tengan legitimidad para defender los intereses de los ciudadanos.

Sin duda hay muchos ciudadanos, muchísimos, que piensan que la huelga general no es la solución pero no salir a la calle o no hacer huelga no significa que se avale la política del Gobierno.

Hay fundamentalistas que aseguran que solo hay una "política" posible, que es la del Gobierno, y hay quienes creen que son posibles otras políticas para salir de la crisis. Lo cierto es que hasta ahora las medidas que ha ido adoptando el Ejecutivo no solo no han cortado la hemorragia del paro sino que éste ha aumentado. De manera que pedir "otras" políticas no es ningún desatino.

Yo no dudo de que el presidente Rajoy y sus ministros toman las decisiones que creen más idóneas para afrontar la crisis, pero su buena voluntad no basta para acertar. Y ese es el quid de la cuestión.

Saben, pienso que de la misma manera que Gobierno y PSOE se van a poner de acuerdo para afrontar el problema de los desahucios, es necesario que un consenso más profundo, en la que participen otros partidos, para adoptar las medidas más convenientes para intentar abordar la crisis. La situación es de tal gravedad, que ese acuerdo debería ser imprescindible.

La huelga por sí misma no va a arreglar los problemas pero sí puede servir para que el Gobierno reflexione sobre algunas de sus políticas que están teniendo un gran coste social porque perjudican a quienes menos tienen. De manera que sí, hay motivo.

OTR Press

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