Las liebres de Zapatero.

Actualizado 28/12/2010 13:01:03 CET

MADRID, 28 Dic. (OTR/PRESS) -

Lo peor que le puede pasar a un político, y desde luego a sus gobernados, es que el político se crea imprescindible. Algo de eso hay en la actitud de Zapatero, según hemos leído en los periódicos éste fin de semana. El presidente, nos cuentan, ni piensa dimitir ni piensa adelantar las elecciones, cree que tiene que arreglar el desaguisado de nuestra economía, y sacrificarse si es necesario en aras de la resolución del problema. Claro que también hemos podido leer en los periódicos que el presidente aún cree que puede darle la vuelta a la situación, incluida la suya, y quién sabe con que nos puede volver a sorprender.

El caso es que estas Navidades andamos entretenidos haciendo cábalas sobre el futuro de Zapatero porque él mismo ha decidido soltar la liebre de su permanencia o sucesión.

El problema de los seres humanos es que no nos vemos a nosotros mismos. Tenemos una idea de quiénes somos pero no terminamos de calibrar qué piensan o cómo nos ven los otros. Si Zapateo pudiera desdoblarse y salir de sí mismo se enteraría de que la mayoría de los ciudadanos piensan que está más que amortizado, y que en éstos momentos es más un problema que una solución a los problemas. Vamos, que incluso sus votantes han dejado de creer en él. Y una de dos, o intenta de manera un tanto ingenua despistar al personal dejando entrever que cuando piensa en su futuro no descarta continuar, siempre y cuando claro la situación económica se enderece, cuando en realidad lo que ha decidido es retirarse.

Lo único cierto es que su futuro lo decidirán los ciudadanos en las urnas, en caso de que vuelva a repetir como cartel electoral, pero mientras llega ese momento la cuestión es que se crea obligado a ser él quién corra con el desgaste de hacer una política que claramente es la opuesta a la que había defendido, y a lo que se espera de un partido socialdemocráta.

Zapatero está haciendo lo mismo que haría Mariano Rajoy en caso de que éste tuviera la responsabilidad de gobernar. Y llegados a este punto cabe preguntarse si no sería mejor que en vez de presentarse como un cordero camino del sacrificio, convocara elecciones y le preguntara a los ciudadanos qué piensan de la política que dice se ve obligado a emprender porque así se lo mandan los mercados. Esto no es lo que votaron quienes confiaron su voto a el PSOE.

Fíjense que no digo que no tenga que hacer lo que está haciendo (aunque creo que se podrían hacer otras cosas) pero pongamos que no hay más remedio, pero cuando el cambio es tan radical, tan de ciento ochenta grados, hay que consultar a los ciudadanos.

No sé, pero me da la sensación de que el presidente no termina de enfocar la realidad y que se empeña en presentarse como la víctima de un sacrificio ineludible, para en realidad, aguantar hasta el último día intentando salvar los muebles de su partido.

Ya digo, si Zapatero pudiera salir de si mismo y verse con los ojos de los otros, seguramente no aguantaría mucho tiempo más y dejaría de soltar liebres para entretenernos.

OTR Press

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