Política banal

 

Política banal

Actualizado 22/01/2008 1:00:33 CET

MADRID, 22 Ene. (OTR/PRESS) -

La política se ha banalizado hasta extremos preocupantes, y los periodistas tenemos nuestra parte de culpa. Escribo esto después de haber leído los periódicos, escuchado las tertulias y estado atenta a lo que los informativos de la radio y la tele nos contaban sobre la campaña electoral. Bueno, pues, por lo que parece, lo más importante de la campaña es si el alcalde de Madrid, Ruiz Gallardón, sonríe o no a Rajoy, si le aplaude con entusiasmo o moderación, si evita encontrarse con Esperanza Aguirre, etc, etc, etc. Es decir, que se banaliza la política.

Sin duda es importante la crisis que se está viviendo en el PP a cuenta del error, inmenso error, de Mariano Rajoy de no llevar a Ruiz Gallardón en las listas electorales y sobre todo de habérselo dicho el último día y de mala manera. Gallardón representa lo que representa, es decir, el centro y allá Rajoy si prefiere dar un perfil aún más derechista del que tiene él mismo y el PP. Desde luego Mariano Rajoy ha hecho un favor inmenso al PSOE y los socialistas lógicamente lo están aprovechando. Pero de ahí a que todos nos dediquemos a escrutar los gestos y las sonrisas de unos y de otros, pues va un abismo. Es evidente que Gallardón no está para sonrisas, y más evidente aún que no tenga ganas de cruzar palabra con Esperanza Aguirre, que ha hecho lo indecible por acabar con él. Como es igualmente evidente que el alcalde de Madrid ha llegado a un punto en que su situación política es muy complicada dentro de su partido donde le vienen demostrando, por las buenas y por las malas, que les incomoda su talante liberal, su capacidad para entenderse incluso con sus adversarios políticos.

Posiblemente después del 9 de marzo, Ruiz Gallardón decida dejar la política, consciente de que el esfuerzo inútil conduce a la melancolía. Todo dependerá de los resultados, de si gana o pierde Rajoy, y si pierde, por cuánto. A nadie se le escapa que si Rajoy pierde, dentro del PP comenzarán a buscar otro liderazgo, y ahí es donde Ruiz Gallardón, lo mismo que Esperanza Aguirre, veía, legítimamente, su oportunidad. En política nunca hay anda escrito de manera definitiva, por eso habrá que esperar a ver qué sucede el 9 de marzo. Pero eso sí, sorprende que en este país dediquemos tanto esfuerzo a ver si sonríe o no Gallardón y pasemos por alto tantas y tantas cosas importantes como están sucediendo.

Confieso que yo continúo estupefacta porque no pase nada respecto a la afirmación del presidente de Gobierno de que continuó negociando con ETA después del atentado de la T4, y no por la negociación en sí, sino porque públicamente él y y el ministro del Interior aseguraron todo lo contrario. Pero está visto que hemos banalizado la política hasta el extremo de que dedicamos ríos de tinta a comentar algo tan banal como si Gallardón sonríe a Rajoy. Les diré que como ciudadana me importa un pimiento a quién sonría o deje de sonreír el alcalde de Madrid.

Julia Navarro.

OTR Press

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