Los lacayos de ETA

Actualizado 05/01/2007 1:00:10 CET

MADRID, 5 Ene. (OTR/PRESS) -

Los veo cada vez más gordos. A medida que el régimen de adelgazamiento seguido por De Juana Chaos cumple sus propósitos, y al asesino se le ve como un ejemplo de peso ideal, los lacayos de ETA acumulan kilos. Salta a la vista, como si el periclitado proceso hubiera tenido una influencia directa en el consumo de grasas e hidratos de carbono. Aparte de que están más gordos, tampoco encuentro acertada su constante aparición en las pantallas de televisión, porque está claro que no saben nada, no están enterados de nada, y nada pueden aportar, como le sucede a cualquier lacayo, respecto de sus amos. Si después de dos cadáveres, cientos de toneladas de escombros retirados y la paralización de uno de los aeropuertos internacionales de Europa, alguien que no fuera un lacayo hubiera dicho que aquí no pasa nada, instaría a llamar por teléfono al frenopático, pero hay que entender que los palafreneros tenían tanta información sobre lo que iba a suceder como el presidente del gobierno. Se les nota, además de gordos, desconcertados. Y tristes.

Lo del proceso era como estar en la procesión y repicar las campanas, en la bronca y en la negociación, en la extorsión y en la componenda, una orgía con escaparate europeo. Ahora, hasta puede suceder que algunos fiscales y jueces dejen de silbar y mirar hacia otra parte, amén de que la prometida oficina de empleo que significaban los cargos de concejales a ocupar se desvanezca. El chollo de cobrar de concejal, y dedicarse a pasar información sobre los compañeros de consistorio del PP y del PSOE para que los amos les asesinen, se desvanece si estos fascistas de españoles se empeñan en que lo de Barajas ha estado muy feo Claro que como no hay mal que por bien no venga, quién sabe si esto no significará una etapa de austeridad y el correspondiente adelgazamiento. Podría ser. A lo mejor el champán para brindar por los asesinados forma parte una singular cura de adelgazamiento.

Luis Del Val.

 

OTR Press

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