No tienen cojones.

Actualizado 13/07/2012 14:00:29 CET

MADRID, 13 Jul. (OTR/PRESS) -

Poco a poco, de manera no muy rápida pero irrefrenable, la mayoría de las autonomías se han convertido en estaditos a imagen y semejanza del Estado central. No hace falta ser un experto en Administración Pública para constatar que las consejerías repiten casi simétricamente el organigrama de los ministerios, de tal manera que si en el ministerio de Cultura hay una dirección general de Teatro, en la consejería de ídem habrá un director general de Teatro. Y si RTVE tiene un consejo formado por miembros que nombran las Cortes, las televisiones autonómicas imitan el modelo, y también contarán con sus consejeros, nombrados por los parlamentos autonómicos, su presidente, sus secretarias y sus chóferes.

No sobran tantos funcionarios. Lo que sobran son políticos jugando a funcionarios en destino de alto cargo, en unos estados de la señorita Pepis que la endeudada España del 2012 no puede mantener. Y, si para sostener tanto puesto de trabajo artificial hay que morder el sueldo del médico o del profesor, o la ayuda del parado, se hace, pero no se tocan los inútiles gastos de las embajadas regionales y catetas, o el doblaje de películas para que Tom Cruise hable un perfecto gallego, un irreprochable catalán, o un vasco que parezca nacido en Andoain.

Ni Zapatero, antes; ni Rajoy, ahora, se enfrentan con el toro de verdad, y se conforman con dar mantazos a las vaquillas viejas, que no se van a quejar, porque en tiempos de empleo precario enseguida les van a echar en cara que tienen el empleo fijo. Es fácil subir el IVA, y no corren peligro, ni Guindos, ni Montoro, acompañados de sus correspondientes cuadrillas. Pero para dimensionar de verdad la Administración que nos podemos permitir, habría que echarle eso que se llama un par. Algo de lo que carecen el PSOE y el PP. Sin eufemismos: no tienen cojones.

 

OTR Press

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