Primer asalto.

Actualizado 09/04/2008 2:00:39 CET

MADRID, 9 Abr. (OTR/PRESS) -

Mariano Rajoy dijo en campaña que pediría la abstención al PSOE en caso de que él ganase las elecciones sin mayoría absoluta. Es verdad que no la ofreció en caso contrario, pero la gente normal, aquella a la que tanto le gusta apelar al líder del PP, en buena lógica lo dio por descontado. Sin embargo, en la sesión de investidura, Rajoy apenas ha tardado treinta segundos en despejar dudas: su partido votará no al candidato Zapatero. Ha justificado su posición en el mismo argumento que ha sostenido durante los cuatro años precedentes: no se fía. Para Rajoy, Zapatero es un hombre que o no cumple lo que dice o esconde lo que va a hacer. La siembra de la sospecha es una buena estrategia para desenvolverse en un mitin, pero cuando el adversario ha recibido once millones de votos y se dispone a ocupar otros cuatro años La Moncloa, quien repite en la bancada de la oposición debería encontrar mejores argumentos para iniciar su tarea.

Enfrente, José Luis Rodríguez Zapatero, guiado quizás por el día gris que envolvió el debate, ha terminado por reconocer los nubarrones que se ciernen sobre la economía, ha puesto plazo a la zozobra - dos años, la mitad de la legislatura - ha presentado un paquete de medidas que pretenden afrontar primero la coyuntura para abordar después cambios estructurales en nuestro modelo económico y ha lanzado una idea fuerza contundente: se capeará el temporal sin subir impuestos y sin mermar, más bien ampliando, logros sociales. Pero, por encima de ello, ha trabado un discurso en el que ha destacado la mano tendida al PP y la oferta de grandes acuerdos de Estado. Algunos necesitarán de mayor concreción y otros, como el de la financiación autonómica, quizás deberían haber llegado antes que la reforma de algunos estatutos que contienen ya fórmulas de financiación que ahora habrá que armonizar. Pero para empezar, el mensaje lanzado responde a la exigencia de una ciudadanía que difícilmente soportará otra legislatura en que gobierno y oposición vivan de espaldas.

Sé que debería haber comenzado el artículo hablando del candidato que busca la investidura, que de eso se trata. Pero hoy en el Congreso pasaban examen dos opositores. Zapatero, en primera o segunda vuelta, parece que conseguirá su objetivo. A Rajoy le esperan otras pruebas después de esta y, visto lo visto, serán duras. Muchos en su bancada habrán vuelto a plantearse por qué siendo Zapatero tan poco de fiar ha merecido la confianza de los ciudadanos para gobernar, mientras el fiable Rajoy sigue en la oposición. "Algo habremos hecho mal", dijo Gallardón tras la derrota de 2004. Un diagnóstico semejante hizo el lunes Esperanza Aguirre. De Rajoy, seguimos a la espera.

Isaías Lafuente.

 

OTR Press

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