Alberto la lía y Pedro se consolida

Publicado 20/06/2018 8:00:54CET

MADRID, 20 Jun. (OTR/PRESS) -

Los dos grandes partidos españoles han entrado en una novísima fase de sus vidas, esta vez con los números cambiados, pues el PSOE emerge gozoso de sus crisis y el PP entra y se consolida en ellas tras la moción de censura. Y en estas semanas el PSOE multiplica sus aciertos y el PP insiste en las grandes equivocaciones. Por otro lado, Ciudadanos se paraliza o retrocede y Podemos trata de consolidar su pacto con el PSOE en el camino colaborativo del conjunto de la izquierda. Claro que lo problemático aquí es que esto que escribo ahora puede quedarse patas arriba en dos semanas o en dos meses. Y eso tampoco es saludable, por supuesto. Creo que nunca estuvimos así o hace ya tanto tiempo que nadie se acuerda.

Pero ahora mismo estamos donde estamos y tenemos que ser consecuentes con esta absurda afirmación. Pedro Sánchez, en su entrevista de TVE, deja bien claro que agotará los dos años que quedan de legislatura y luego convocará elecciones y se presentará a ellas. Solo le ha faltado asegurar que por supuesto las ganará. Esto dependerá en buena medida de la destreza que desarrolle el PP en su necesidad de superar la aguda crisis que le consume, especialmente desde el momento en que Mariano Rajoy se marginó de todo protagonismo.

No sé hasta qué punto Alberto Núñez Feijóo será consciente de la que ha liado con su decisión de no presentarse al juego de la sucesión a Mariano, ya que con ello lo más visible que consigue es el grave riesgo de sepultar al PP en esa guerra civil política que les era necesario conjurar. La sospecha es que Alberto lo hace así porque piensa que es lo mejor para él, pues se arriesgaba a quedarse sin Galicia y sin España y así por lo menos se asegura Galicia por una temporada. Se supone que Soraya puede ser la vencedora del fatídico torneo, lo que ni mucho menos incluye que lo sea en las próximas elecciones generales, al parecer en 2020.

En cualquier caso, vemos cómo Pedro Sánchez y su Gobierno prosiguen en esa especie de luna de miel con la España más sana y con la más influyente. Prácticamente todas las decisiones más visibles se inscriben en el capítulo de esa España progresista con la que soñamos... los progresistas. Quizá lo mejor sea el capítulo del Aquarius, por mencionar lo más espectacular. O también el capítulo de nombramientos y el desempeño inicial de los nombrados. Se pronuncian favorablemente a Sánchez y sus muchachos muchas personas y sectores que nunca hubiéramos imaginado que lo hiciesen. Pero de momento es así y tengo la impresión de que así seguirá.

Una incógnita importante sigue siendo la de la efectiva colaboración en el conjunto de la izquierda, pero tendrá que despejarse pronto pues no sería fácil gobernar con solo el apoyo de 84 diputados de 350. Pero eso es tan obvio que no sé muy bien por qué lo menciono. Quizá para resaltar que se sabe que Sánchez e Iglesias hablan y colaboran, aunque sea con discreción. Por cierto, no sería fácil entender los motivos de tal discreción si es que ese fuera el escenario.

El verano promete ser un período muy activo, quizá más para el PP, que tendría que iniciar su reconstrucción, aunque no se puede matizar mucho por el momento porque la tal reconstrucción está plagada de incógnitas. Un verano activo también para insistir en la toma de decisiones que vayan transformando nuestro tejido social, económico y cultural, empeño en el que Sánchez y su Gobierno parecen bastante comprometidos. Que Dios les oiga.