La conciencia de los jueces

Actualizado 19/09/2007 2:00:19 CET

MADRID, 19 Sep. (OTR/PRESS) -

La Administración de Justicia es una de nuestras grandes asignaturas pendientes, desde un montón de ángulos. Pero la inauguración del nuevo curso judicial nos sitúa duramente ante la vertiente política del asunto, a propósito sobre todo del bloqueo a que el PP somete al Consejo General del Poder Judicial y al Tribunal Constitucional. Es estupendo eso de funcionar con la mayoría en el CGPJ sean cuales sean las mayorías parlamentarias resultantes de las elecciones. Es decir, dominar el mundo de la Justicia y de los jueces durante años y años, con los resultados irreversibles que ello conlleva, por ejemplo en la consolidación en sus puestos de personas muy afines a ese partido y en las decisiones sesgadas sobre asuntos de enorme trascendencia nacional. Por no hablar de la perpetuación del ejercicio del Poder Judicial por los nombrados por un partido lo mismo cuando cuenta con la confianza mayoritaria de los ciudadanos como cuando no.

Estamos en una situación insostenible y de nula presentación democrática. Los boicots del PP son posibles no sólo por la voluntad política de ese partido sino por la permisividad de las leyes al respecto. El problema de esa extrema politización de la Justicia tiene muy difíciles soluciones, ya lo sé. Se dice que entre los males, el menor es que sean los partidos, en el Parlamento, los que decidan sobre la composición del órgano de gobierno de la Justicia y de otras instituciones básicas como es el Tribunal Constitucional. Porque dejar el asunto al juego de la composición interna del colectivo de jueces y de sus asociaciones, sería como instalar al Poder Judicial en una órbita ajena a la expresión democrática de la voluntad popular, lo que sería mucho peor. Dificilísima solución, y todavía más a la vista de la proclividad de tantos magistrados a dejarse llevar políticamente por los partidos. De la conciencia de los jueces tendría que partir cualquier principio de solución. No creo que esto sea pedir mucho a los jueces, si se tiene en cuanta que su misión es nada menos que la administración del dar a cada uno lo suyo.

Pedro Calvo Hernando.

OTR Press

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