Las dos revoluciones

Publicado 21/03/2018 8:00:31CET

MADRID, 21 Mar. (OTR/PRESS) -

Son dos revoluciones que en muy poco tiempo han transformado el semblante y el fondo de las preocupaciones y los sentimientos de nuestro país. Hay otros muchos motivos de tensión y preocupación, pero la palma se la llevan con diferencia la revolución del feminismo y la de las pensiones, como es claro y obvio. Son dos facetas de un mismo fenómeno, que es la transformación de la sensibilidad de millones de españoles para bien, claro, y ya marca el sentido de la transformación rápida que se está operando en la conciencia de una mayoría de españoles.

El 8-M ha asombrado al mundo, desde luego al mundo occidental, como se viene reflejando en los medios de comunicación de docenas de países. Es posible que el fenómeno se haya facilitado por los años transcurridos sin que en España reverdeciera el espíritu del cambio que alumbró sobre todo los años de la Transición. El hecho es que después de un largo tiempo de aburrimiento vino el fenómeno del 15-M, que no terminaba de tomar rumbo, y unos pocos años después las cosas se han concretado, empezando por estas dos revoluciones a que me he referido: la de la mujer y la de las pensiones. La primera es el comienzo de la concreción de un cambio que en España se había deseado siempre desde los tiempos de las grandes mujeres dispuestas a protagonizarlo desde hace casi dos cientos años. Y la segunda es la respuesta de la mujer a siglos de abandono y de postración. Esto solo ha hecho que empezar, pero ya observamos los síntomas de que de verdad estamos ante un fenómeno revolucionario.

Lo de millones de pensionistas en la calle y sus reivindicaciones escuchadas y mantenidas en la mayoría de los medios de comunicación es un fenómeno cuyo salto a la realidad se esperaba con vehemencia. Todavía no sabemos cómo será el inmediato futuro de este fenómeno, pero lo que sí sabemos es que será imparable, ayudado por la torpeza de las clases dirigentes. No es la menor de las torpezas eso de estos días en torno a los planes de gastos gigantescos e inconcebibles nada menos que en armamento. Se habla de unas cantidades que bastarían para cambiar las carencias del mundo de los pensionistas, que podrían ver sus problemas solucionados. Es tan evidente que me parece increible que se puedan producir esos planteamientos que vemos estos mismos días. ¿Cómo explicar que el bienestar de millones de ciudadanos que lo dieron todo con su trabajo no se puede supeditar a las migajas que sobren después de haber adquirido ese armamento con que algunos aspiran a invertir unos cuantiosos recursos en un capítulo que de ningún modo es prioritario?

Estos días suceden en España otras muchas cosas además que denotan la existencia de un clima generalizado de apuestas por el cambio. Más vale que no desaprovechemos este nuevo clima sino que lo utilicemos correcta e inteligentemente. ¿Se habrán enterado el Gobierno y los sectores que le siguen apoyando? Esperemos que la respuesta sea afirmativa.

OTR Press

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