Economía, obispos y Guateque

 

Economía, obispos y Guateque

Actualizado 05/01/2008 1:00:39 CET

MADRID, 5 Ene. (OTR/PRESS) -

Como faltan sólo dos meses para las elecciones, hay que organizar todo el jaleo posible con los datos de la economía, algunos de los cuales parece que se tuercen tras años y años de bonanza nunca reconocida por la derecha como éxito del Gobierno socialista. Ahora sí, todo lo malo, que no es tanto visto en el conjunto de los años, es responsabilidad de este Gobierno. Si esos datos luego se corrigen, será gracias al impulso de la economía internacional, ya lo verán ustedes. Durante cuatro años, a la derecha no le interesó para nada la economía, superocupada como estaba del ácido bórico, del España se rompe, de la conspiración del 11-M y demás canalladas. Qué bien les ha venido, cuando todas las canalladas se habían desvanecido por imperio de la realidad, la llegada de estos datos económicos como agarradera electoralista, cuando la economía, como digo, jamás formó parte de su discurso político desde 2004. La credibilidad de esas críticas es exactamente cero, lo mismo que su efectividad, si no fuese por la presión a todo gas de los medios informativos afines, que no son pocos.

Claro, ahora la derecha y sus medios se escabullen sobre asuntos de enorme envergadura, como los actualísimos de la brutal ofensiva de la jerarquía católica ultra contra el Gobierno o el agravamiento progresivo de la corrupción gigantesca en torno a la operación Guateque, en el Ayuntamiento de Madrid. Esos temas, para la derecha y sus medios, como si no existiesen. Imaginen qué sucedería si las agresiones partieran del Gobierno contra los obispos o si el escandalazo del Guateque sucediera en un gran Ayuntamiento socialista. Así es la vida y así son las cosas. Y lo de los obispos y el Gauteque son solamente dos de los muchos asuntos sangrantes que afectan a la derecha, si bien es verdad que son los más rabiosamente actuales. Los datos económicos no son producto de la voluntad perversa o estúpida de un Gobierno. La corrupción municipal y las agresiones episcopales sí son directamente achacables a las personas que las propician. He ahí la diferencia.

Pedro Calvo Hernando.

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