Un fracaso de país.

Actualizado 29/09/2010 14:01:03 CET

MADRID, 29 Sep. (OTR/PRESS) -

Unas horas antes de la jornada de la huelga general, aunque pudiera parecer un contrasentido, me parece que es el momento más oportuno para reflexionar sobre si ha sido una idea buena la convocatoria. Claro es que la reflexión tiene que ser fría y despojada de toda pasión política, para que sirva de algo a este atribulado país de la crisis económica. Yo diría que aquí ha fallado fundamentalmente el sentido común de todos, al no ser capaces de ponerse de acuerdo para luchar contra la crisis y el paro por encima de todo, desde luego por encima de cualquier interés de partido, de ideología, de situación económica personal o gremial. El Gobierno, su presidente, quizá debió dimitir cuando vio que era imposible cumplir con sus compromisos hacia sus conciudadanos y hacia sus votantes, por imposición de Bruselas, de los mercados o de San Pedro Bendito. Pasar de la izquierda a la derecha, de la socialdemocracia al neoliberalismo era algo que nunca debieron hacer y además es algo que no podían hacer sin escarnio y sin escándalo. Eran otros los llamados a hacerlo.

La oposición política del Partido Popular todavía lo ha hecho mucho peor, al desresponsabilizarse de todo, al esconderse bajo las alas del disimulo y de la inoperancia absoluta, al no ofrecer ni una sola idea ni un solo apoyo a la solución de los grandes problemas de la crisis y de la crisis misma. Los sindicatos tampoco han tenido un comportamiento que haya de pasar a la Historia por su fundamento y ejemplaridad, ni han sabido ganarse el diploma de la credibilidad ante la ciudadanía. Y no digamos algunos Gobiernos regionales, como el madrileño. Aquí nadie ha dado la talla y nadie ha acreditado méritos para echar con razón la culpa de todo a los demás. Esto es un fracaso de país, un desastre sin paliativos y quiera Dios que no tengamos que arrepentirnos por los siglos del incumplimiento cósmico de las obligaciones de cada uno. Menos mal que este es un país olvidadizo y esa virtud tal vez venga luego en socorro de todos. Pero es esto como una esperanza desesperada.

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