Independentismo y provocación

Publicado 09/04/2014 12:00:15CET

MADRID, 9 Abr. (OTR/PRESS) -

Ninguna de las dos partes se ha comportado en estos años con la racionalidad y la sensatez que un asunto de esa envergadura requería. Me refiero a las dos partes sustanciales: el independentismo catalán meridiano y el Partido, ahora también Gobierno, Popular. En la primera, lo más sorprendente es el giro de CiU, mejor dicho, de Convergencia, varios años después de la salida de Jordi Pujol del Gobierno de la Generalitat. Ya resalté aquí que durante nada menos que 23 años de permanencia de Jordi Pujol en el poder nunca tomó iniciativa alguna que plantease algo parecido a lo que CiU, mejor dicho, Convergencia, hizo hace un año y medio, cuando la Diada del 11 de septiembre de 2012, y que en estos meses transcurridos ha ido agravando. En la segunda parte mencionada, PP-Rajoy, solo recordar su comportamiento con el nuevo Estatut es suficiente para cargarles con un elevado porcentaje de la culpa de lo que ahora sucede. Pienso con horror en su recuso de inconstitucionalidad y en aquella brutal máquina de fabricar independentistas que fue la gran campaña anticatalana.

Nunca debió llegar al Congreso de los Diputados una propuesta como la que contemplamos, que de antemano carecía de cualquier posibilidad de prosperar. Pero nunca el secesionismo catalán debió contar con la inconcebible colaboración de la derecha política con su actitud cerril, provocadora e insensata. El problema es de una complejidad histórica, por lo que exige una voluntad también histórica para su solución, en la línea con lo que en este país se hizo en los meses y años siguientes a la muerte del dictador, es decir, en la Transición. Se supone que entonces todo era mucho más difícil y, sin embargo, se acometieron las soluciones que muy poco tiempo antes hubieran parecido imposibles. Sigo pensando que la única salida es la reforma de la Constitución que abra la puerta al Estado federal, en la línea, más o menos, que proponen los socialistas y los responsables de Uniò Democrática de Catalunya, partido ya prácticamente desuncido de su viejo socio Convergencia.

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