Y el PSOE no se evapora

 

Y el PSOE no se evapora

Publicado 24/05/2017 8:00:17CET

MADRID, (OTR/PRESS)

Les decía en mi anterior columna, a raíz del gran debate de los tres, que el PSOE no estaba por la labor de evaporarse. Celebradas ya las primarias, con el absoluto triunfo de Pedro Sánchez, ese vaticinio creo que se confirma de largo. El resultado ha sorprendido a todo el mundo, aunque siempre haya quienes se pasan de listos y dicen que ya dijeron ellos lo que no dijeron. Quizá sea el gran triunfador quien menos se haya sorprendido, porque durante todo el proceso de las primarias socialistas es el que se movía con más seguridad y más arrojo. Patxi López estuvo dando un ejemplo permanente de seriedad y de sensatez política. Susana Díaz lo dio de vacío ideológico y de intrascendencia futurista. Y es Sánchez el que se mostró más seguro de sí mismo y más convencido de que iba a triunfar, como así sucedió. Patxi recibió el resultado con la naturalidad de quien ya sabía lo que le iba a pasar. Susana lo recibió descompuesta y despavorida, dando la impresión de que ni siquiera se le había ocurrido pensar que su desastre pudiera producirse de esa forma. Y Pedro lo recibió con la naturalidad de quien se esperaba algo parecido a lo que las urnas cantaron, es decir, Pedro parece que se esperaba el triunfo, aunque no fuese de la forma arrolladora en que tuvo lugar.

Susana y sus mentores, el aparato y el exaparato del partido, así como muy poderosos medios informativos, se han quedado como viendo visiones y transidos de incredulidad y de dolor. Y la verdad es que daba pena ver la transformación de Susana tras conocerse los resultados de la elección, hasta el punto de que daba la impresión de ser un personaje que no se parecía nada a ella. Le faltó poco para llorar y no supo evitar la tontería de no citar al ganador por su nombre ni de felicitarlo. Llevamos unas horas y unos días dándole mil vueltas a lo ocurrido y contemplando más grandeza en los vencedores y más zozobra en los derrotados y, sobre todo, posiciones mucho más claras y generosas en los primeros. Y lo más interesante es que renace la posibilidad de entendimiento entre los dos grandes partidos de la izquierda, eso que se hizo imposible meses atrás por la mentecatez de los unos y de los otros. Ahora el destino pone delante de PSOE y Podemos la nueva oportunidad para el entendimiento, y en eso estamos, a pesar de que no pocas idioteces ya hemos visto repetidas, aunque sin la grandiosa imbecilidad de hace meses y de hace un año. La poshistoria no ha hecho nada más que comenzar. Vamos con ello.

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