Ha sido un gran debate.

Actualizado 09/11/2011 13:00:44 CET

MADRID, 9 Nov. (OTR/PRESS) -

Creo que Mariano Rajoy se ha esforzado en el debate más de lo que en él es habitual, pero ha tropezado, como era de esperar, con la habilidad y con la dialéctica características de Alfredo Pérez Rubalcaba. El popular ha leído la mayor parte de sus intervenciones, gracias a las numerosas fichas preparadas con sus colaboradores. El socialista apenas ha tenido que leer nada, pues casi siempre acudía al debate vivo y espontáneo, interrumpiendo en muchas ocasiones con intervenciones visiblemente improvisadas que desconcertaban mucho a su oponente. Rajoy ha hecho uno de sus mejores discursos. Rubalcaba se ha lucido en su brillantez habitual y en la fuerza de sus datos y sus argumentos. El socialista ha sorprendido al popular en numerosas ocasiones, como si Rajoy no conociera las habilidades de su contrincante. Rubalcaba conocía demasiado la pasión de Rajoy por la ambigüedad y por el deseo de no disgustar a ninguno de los sectores de su electorado potencial. El primero tiraba a degüello. El segundo se defendía con convicción pero con debilidad argumental.

Esta noche hemos asistido a un gran debate, en eso quizá estaremos muchos de acuerdo. Ninguno de los dos son ni unos principiantes, ni unos osados, ni unos ignorantes, ni unos tontos de los muchos que tal vez haya en la política española. Uno y otro, tan alejados en la ideología y en los proyectos, han demostrado que por capacidad no queda y que este país no tiene por qué irse al garete en sus manos. A Rubalcaba le perjudicaban las acciones del Gobierno del que ha formado parte en temas importantes. Pero a Rajoy le perjudicaba más la política de las comunidades autónomas donde gobierna su partido, sobre todo en materia de sanidad, educación y servicios sociales. No sé si el debate movilizará a los indecisos de tendencia izquierdista, pero seguramente sirva como puntal de la campaña electoral recién abierta. El popular aparece demasiado convencido de que ganará los comicios. El socialista sabe que la campaña va a ser decisiva en la confirmación o no de las encuestas adversas.

OTR Press

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