Como en el Ulster

Actualizado 10/05/2007 2:00:29 CET

MADRID, 10 May. (OTR/PRESS) -

Este martes se ha constituido el nuevo Gobierno de Irlanda del Norte, en el que el protestante Ian Paisley es ministro principal y el ex comandante del IRA Martin McGuinnes es viceprimer ministro. Es la culminación del largo proceso de paz del Ulster. Visto desde España, este acontecimiento debe ser contemplado previo un fuerte frotamiento de ojos para captarlo en toda su dimensión. Tony Blair, que acudía al acto junto con su homónimo el presidente de la República de Irlanda, Bertie Ahern, expresó en su discurso la esperanza de que el ejemplo sirva para otros conflictos, en alusión al País Vasco, según los observadores.

El DUP y el Sinn Fein, los partidos que se han combatido a muerte durante muchos años, han sido capaces, y sus líderes Paisley y Jerry Adams, no sólo de hacer la paz sino de ponerse de acuerdo para gobernar juntos, con un programa común, todo por el bien de su país y a favor de las generaciones presentes y futuras. Por supuesto que unos y otros han renunciado a una parte de sus aspiraciones de siempre en aras del entendimiento.

Mientras tanto aquí nos eternizamos con las posiciones extremas y al parecer irreconcialiables, rodeado todo de la absurda historia de la manía ilegalizadota, de los precios políticos, de las vanas exigencias de la izquierda abertzale, de las inicuas acusaciones del PP sobre pretendidas traiciones y cesiones a los terroristas. En lugar de seguir el ejemplo británico de trabajar codo con codo Gobierno y oposición, aquí contemplamos el espectáculo obsceno de un PP envenenado y enloquecido en el tobogán de la intransigencia y la intolerancia. Seguro que su actitud sería muy distinta si fuesen ellos quienes estuvieran en el poder. Para conseguir la paz -ya conozco las diferencias entre el caso vasco y el norirlandés- es radicalmente necesario el diálogo entre todos, es necesario el consenso en la voluntad política de buscar la paz y encontrarla. El deseo de Blair no debería caer en saco roto y no solventarlo con el facilón argumento de que el Ulster no es el País Vasco. Así podemos seguir hasta el siglo XXII.

Pedro Calvo Hernando.

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