Libro de reclamaciones.

Actualizado 29/02/2012 13:00:15 CET

MADRID, 29 Feb. (OTR/PRESS) -

En Hollywood han repartido sus premios anuales del cine, y aquí hemos hecho lo propio con otro tipo de "premios" que tienen menos glamour. Los Premios Déficit 2012 han caído sobre las administraciones regionales que han de recortar muy por encima de sus previsiones. Cuando pasen las elecciones andaluzas el Gobierno tendrá que ajustar los presupuestos pegándoles un tirón tres veces mayor del esperado. En Los Ángeles premiaron a "The Artist" y aquí no estaría mal encontrar al "artista" que descuadró las cuentas hasta ponerlas en el límite del riesgo.

En algún momento de nuestra biografía (Solbes arriba, o Solbes abajo), nuestros números empezaron a fallar. Zapatero no quiso hacer el ajuste duro que le pedían desde Europa tanto Merkel como Sarkozy, y prefirió comprar un disfraz de avestruz en los carnavales de hace dos años; recordemos que el avestruz con cejas se llevaba mucho en aquella época. Zapatero renunció al papel que le correspondía y de paso condenó al PSOE a unos cuantos años de oposición porque no habrá debate en el que no le recuerden las cuentas y la famosa "herencia recibida". Contar la verdad en materia económica nunca ha sido muy conveniente, un exceso de sinceridad contable provoca las mismas consecuencias que un chute de aire puro en los pulmones de un urbanita, los efectos secundarios son mal de altura con vértigos, mareos y sensación de pisar nubes. El político sabe que al ciudadano ha de administrarle los números con cautela; el defecto de verdad condenó al PSOE pero el exceso de transparencia le puede sentar fatal al PP. Quizá sea una de las razones por las que el Gobierno aguarda a que pasen las elecciones andaluzas para anunciar nuevos recortes, no sabemos cuántos ni en qué dirección, pero después de conocido el déficit previsto para 2012 los recortes han de ser el triple de lo esperado.

Como siempre: reclamaciones al maestro armero, o en su defecto a las autonomías que han gastado por encima de sus posibilidades. Nos pueden subir los impuestos, o recortar la paga, pero lo que no vale es escudarse detrás de la ventanilla que dice "administración". La derrota también tiene nombres y apellidos, algunos tienen que ser responsables del roto, lo que no cuela es hacer llamamientos al optimismo con las tijeras de podar escondidas detrás de la espalda. Se estila poco pedir perdón a la japonesa pero debería practicarse con más frecuencia en política. Una charla con Elena Salgado no estaría mal, sería muy interesante. La responsabilidad ética no se extingue con el cargo, o no debería si no queremos poner en riesgo también a la ética.

 

OTR Press

Rafael Torres

La mala obra pública

por Rafael Torres

Luis Del Val

Si un hijo mío

por Luis Del Val

José Luis Gómez

Emigrantes e inmigrantes

por José Luis Gómez