La belleza robada.

Actualizado 05/12/2014 22:40:46 CET

MADRID, 20 Nov. (OTR/PRESS) -

Las fotos de las monterías de la trama Púnica por los montes de Toledo acreditan, no sólo el contubernio de empresarios y políticos del PP para el saqueo de los bienes públicos, sino la victoria militar de lo zafio, lo grotesco y lo horrible sobre la belleza. Todos esos tíos en escalofriante camaradería, y, a sus pies, los cadáveres de los venados, la cosecha de la jornada. Como Blesa, pero muchos, alcaldes, constructores y hasta un ex presidente del Senado. O como Franco en aquellas viejas filmaciones de sus hazañas cinegéticas, hileras e hileras interminables de becadas muertas. Para mí, que una sola pluma de aquellas aves o una sola punta de éstos ciervos vale más, sea cual fuere el baremo que se emplee para medirlo, que todos los que por diversión, por negocios o por psicopatía, les arrancaron la vida.

Cacerías. A toda ésta gente le da por lo mismo. Se ve que no hay nada como la depredación para la depredación. ¿Cómo podía Blesa instruirse y fortalecerse mejor para la caza de los ahorros depositados en su Caja que abatiendo búfalos y cuanto en la desolada sabana se movía? ¿Y éstos de la Púnica, esos caciques, esos alcaldes, esos rústicos del pelotazo y del ladrillo, qué ambiente mejor para urdir sus sirlas que friendo a tiros a las inocentes criaturas de los bosques y las dehesas? Asco da solo escribir sobre ello. En tanto la mayoría de los españoles se afanaba en salir adelante ganándose la vida con decencia, el agricultor a golpes con la tierra y mirando al cielo, el maestro de escuela matándose por inculcar el gusto por saber en sus alumnos, el policía o el albañil jugándose el pellejo, el periodista buscando sus noticias, el pastor de frío en frío y de collado en collado, y el carpintero, y la señora de la limpieza, y el ferroviario, y todos poniendo su pieza en el rompecabezas de España, esos truhanes de la escopeta conspiraban para desplumarlos en sus aquelarres de caza.

Si algún día hubiera justicia efectiva en España, y los ladrones de guante blanco devolvieran todo lo robado, aún echaríamos de menos, por irrecuperable, todos los animales asesinados así, toda esa vida y esa belleza.

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