Rafael Torres.- Ataque de ansiedad

Actualizado 24/02/2009 1:00:45 CET

MADRID, 24 Feb. (OTR/PRESS) -

Es probable que al ex ministro Mariano Fernández Bermejo y al juez Baltasar Garzón les queden pocas ganas de volver a salir al campo a pegar tiros, y muchas menos, desde luego, de hacerlo juntos. En tal caso, la Naturaleza habrá salido ganando con esas bajas en las filas de los escopeteros que la atormentan, y que rara vez reciben por sus demasías un castigo poético, y político, tan contundente como el sufrido por estos dos señores.

Dicho esto, y celebrando cual conviene la dimisión más o menos inducida del hasta ahora titular de Justicia, queda del caso de la infausta montería un fleco que trasciende, en lo personal, al suceso político, y que no es otro que el ataque de ansiedad sufrido por Garzón el pasado viernes, en plena vorágine de acontecimientos.

Quienes alguna vez hemos padecido semejante alferecía, que es nada menos que la revelación súbita de la inmensa fragilidad de uno, no podemos sino desear el pronto restablecimiento del activo y, por tantos conceptos, admirable servidor de la Justicia y de la Ley. Ese ataque de ansiedad que deviene en pánico cuando uno siente las cosas enteramente fuera de su control, esto es, cuando se derrumba la ilusoria creencia de que uno controla algo, y la mente se queda a la deriva y las funciones del organismo todo, del corazón, de los pulmones, de la presión sanguínea, de los miembros, de la vista, de todo, se dislocan, ese ataque, digo, es un recordatorio y un aviso. César llevaba tras él, en la cuadriga que usaba para entrar victorioso en Roma, un tío que le sujetaba la corona de laurel sobre la cabeza al tiempo que le iba repitiendo al oído: "Eres humano, eres humano, eres humano,..." Los que no somos César, ni ganamos batallas, ni tenemos cuadriga, ni un paisano que nos de la murga recordándonos lo obvio, tenemos, en cambio, el ictus, el ataque de ansiedad y el infarto para recordárnoslo. Garzón, que se cree un poco César por lo que abarca, hará bien desde ahora en cuidarse en general, y de los idus de marzo.

OTR Press

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