O cuchillo, o sonrisa.

 

O cuchillo, o sonrisa.

Actualizado 30/10/2012 13:00:44 CET

MADRID, 30 Oct. (OTR/PRESS) -

Desde que el Rey se ve en la necesidad de decir cosas, más allá de lo del orgullo y la satisfacción, y las dice, se viene observando que su lenguaje, que su idioma incluso, es distinto al del común de los mortales españoles. Ya lo del orgullo y la satisfacción era raro, pero como lo decía mucho, había acabado sonando familiar, pero desde que se ha soltado, ora en la red, ora en sus conversaciones con unos y otros, ya no se le entiende prácticamente nada. Lo último, en la India, lo de que España saldrá de la crisis con un cuchillo en la boca y una sonrisa, exige un esfuerzo de comprensión que rebasa, con mucho, lo que tal vez ha querido decir, en puridad, el Monarca.

España, de entrada, no tiene boca, por lo que malamente podría salir ni de la crisis ni de ningún sitio con un cuchillo sujeto entre los maxilares. Boca, pues, no tiene, aunque sí, lamentablemente, unos cuantos millones de ellas en las lindes del hambre, por lo que más que un cuchillo, querrán pillar viandas suculentas y alimenticias cuando salgan de la crisis, si es que salen, si es que les dejan, si es que, por ejemplo, los negocios e inversiones apalabradas en la India no suponen, como se teme, más deslocalización de las empresas españolas, es decir, menos trabajo si cabe. Pero si Juan Carlos I se refería, más que España, a los españoles, ¿cree de veras que para entonces tendrán cuerpo y ánimo para ponerse a hacer el pirata con la bravuconada del puñal cosquilleándoles las encías? ¿O no ocurrirá que cuando salgan de este túnel siniestro, si no antes, lo mismo exigen responsabilidades, pero sin cuchillo y sin sonrisa, a todos y cuantos les sepultaron en él? Sería lo suyo, que duda cabe.

Por lo demás, a nadie ha pasado inadvertido el hecho de que si se lleva un cuchillo en la boca y se sonríe, se cae el cuchillo. Y se puede clavar en un pie, que ya sería el colmo del infortunio que cuando por fin sale uno de la crisis, le tengan que llevar directamente a Urgencias. Proponga el Rey a la gente, pues, cosas más sensatas y de mayor fundamento, y dejemos los cuchillos, por prudencia, fuera del alcance de los niños y de los españoles.

OTR Press

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