Desahucio y ensañamiento institucional.

Actualizado 14/03/2013 13:00:15 CET

MADRID, 14 Mar. (OTR/PRESS) -

Que la política de "austeridad" y "recortes" del Gobierno esconde también, o principalmente, un ajuste de cuentas, y no sólo económico, sino ideológico y político, se comprueba en su actitud antes los desahucios: la dación en pago le parece horrible, el prólogo como si dijéramos del triunfo revolucionario, incendiario, de las masas. El mismo Rajoy apenas oculta su repugnancia ante la posibilidad de conceder la necesaria cobertura legal a la dación y dice que éste dañaría "sin remedio" al crédito. ¿A qué crédito? ¿Al que los bancos no dan?

Que el actual Gobierno defiende los intereses de los bancos, del gran capital, de "los ricos" por hablar llanamente, en detrimento no ya de los intereses, sino de los derechos y de las necesidades básicas de la población, no es un secreto, ni siquiera un secreto a voces. Rajoy, en efecto, y sin disimulo, hace recaer el costo del rescate a la banca sobre las brumadas espaldas de los ciudadanos, pero hasta él y los intereses que representa necesitarían que los dichos ciudadanos conserven lo básico para no estallar impelidos por el insoslayable instinto de supervivencia: la casa. Cuatro paredes y un techo, una casa, puedan o no hacer frente a su pago en las actuales pavorosas circunstancias. Pero a Rajoy incluso le parece poco ese castigo a los españoles por haber osado "vivir por encima de sus posibilidades", y pretende, de consuno con la banca, que, además de convertirse en "homeless", se conviertan también en entrampados de por vida.

Cuando se defiende la dación en pago se defiende un mal menor, pero un mal también en todo caso: el de la dinamitación del derecho constitucional de los españoles a una vivienda. Ya es terrible que una familia se quede en la calle, sobre todo porque supone que previamente ha perdido el trabajo y cualquier posibilidad de generar ingresos, para que, encima, se cuelgue a esa familia el infamante sambenito de morosa y se la persiga para siempre, impidiéndole recuperarse y levantar cabeza. La dación en pago significa que el banco se queda con el bien inmueble que el mismo tasó, o sea, que recupera lo suyo, más los intereses devengados hasta la fecha del desahucio. ¿Le parece poco a Rajoy? ¿Le parece poco? Eso recibe un nombre: ensañamiento institucional.

OTR Press

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