Rato y De Guindos, la extraña pareja.

 

Rato y De Guindos, la extraña pareja.

Actualizado 28/07/2012 14:00:29 CET

MADRID, 28 Jul. (OTR/PRESS) -

Rodrigo Rato, el caballero que en apenas dos años dejó para el arrastre una entidad de crédito y ahorro con tres siglos de existencia, tiene, sin embargo, un alto concepto de su valía profesional: si le hubieran dejado, vino a decir en el paripé del Congreso, Bankia, su engendro, sería a estas alturas la envidia de la banca mundial. Incluso los tenedores de Preferentes a los que canjeó sus estampitas perpetuas por otros cromos más ruinosos si cabe, acciones de Bankia precisamente, se sentirían hoy llenos de orgullo y satisfacción.

Entre Rato y De Guindos hay, al parecer, una difícil relación que se arrastra desde los tiempos en que el segundo fue alumno del primero, lo que estaría en el origen de la espantada de éste y la inmediata nacionalización del garito donde libaban a modo "los 33" llamados a capítulo por la Audiencia Nacional, más una pléyade de vividores de compleja calificación moral y profesional. Rato se había dado a sí mismo la salida hacia ninguna parte, con toneladas de cemento y ladrillo lastrándole los pies, tocando la campanita de la Bolsa de Madrid, pero De Guindos decidió, en cuanto sentó mando en plaza, que un año después esa campana sonaba a muerto. Y, nacionalizando el chiringuito sin orden ni concierto, sin tomar la precaución siquiera de suspender su cotización en bolsa durante las primeras jornadas de confusión, añadió sus muertos, centenares de miles de muertos, a los de su maestro: los ahorradores tradicionales de las Cajas que, estafados por las Preferentes, las Subordinadas y las Acciones, se habían convertido, de súbito, en medio dueños de un banco que no valía absolutamente nada, pues, entre otras cosas, se había fundido el dinero de sus clientes.

Tenían que haber ido al Congreso los dos juntos, Rato y De Guindos, esa extraña pareja. Puede que ambos, sin embargo, terminen juntos en algún lugar que no quisieran si el escándalo de la estafa masiva de Bankia, de la de ayer y de la de hoy, no se resuelve de una vez por todas.

OTR Press

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