La cara tapada

Actualizado 22/06/2007 2:00:38 CET

MADRID, 22 Jun. (OTR/PRESS) -

Son como niños. Cuando un niño quiere esconderse pero no tiene ningún escondite a su alcance, lo que hace es taparse la cara con las manos. Así, como no ve a nadie, cree que nadie lo ve. El mismo día que la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal daba a conocer una nota seriamente crítica contra el Gobierno en materia de profesorado de Religión y de la nueva asignatura de "Educación para la ciudadanía", voces oficiosas afirmaban con toda seriedad que el Gobierno y la Iglesia en España se llevan estupendamente bien. No quiero ver la realidad, y me invento otra.

Este modo de proceder empieza a amenazar con hacerse crónico: el miércoles, la vicepresidenta del Gobierno aseguraba en el Congreso de los Diputados a Ángel Acebes que en España se respetan y protegen todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, como se demuestra leyendo la Constitución, donde está puesto eso bien claramente. No crea el lector que era un lapsus: la señora Fernández de la Vega se explicó con mucha elocuencia y claridad. Yo prefiero pensar que eso fue un modo pueril de salir del paso ante una pregunta incómoda, porque si no fuese así, sólo cabría pensar que tiene muy arraigados unos inquietantes hábitos estalinistas: la Constitución soviética, en efecto, garantizaba la mar de bien los derechos fundamentales y las libertades públicas. Ergo, según esta señora, en la URSS brillaba la democracia. Qué miedo.

Que algunos políticos se comporten de esta manera se comprende, porque la selección del personal no es particularmente exigente en política, y se premia más la docilidad que el talento. Pero me pregunto a quién pretenden convencer. O, dicho en otros términos, a quién toman por idiota.

Ramón Pi.

OTR Press

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