Mano a mano entre Soto y Ponce en el Real

 

Mano a mano entre Soto y Ponce en el Real

Publicado 07/07/2017 8:00:32CET

MADRID, 7 Jul. (OTR/PRESS) -

Hay noches mágicas, la del pasado domingo en el Teatro Real de Madrid, fue de las que no se olvidan. Las puertas para escuchar a José Manuel Soto se abrieron media hora antes de que empezara el concierto, su concierto, el primero que da en un lugar emblemático donde solo cantan los elegidos.

Había llegado gente de Sevilla, de Bilbao, por supuesto de Madrid donde es muy querido. Allí estaba en primera fila la Infanta Elena con su hija Victoria Federica, que como siempre que aparece en público la gente le aplaude y piropea por su cercanía, por su naturalidad, y eso que desde el escándalo Urdangarin su ritmo de trabajo representando a la Casa Real ha bajado considerablemente siendo como es uno de los miembros más queridos de la Familia Real.

Entre los asistentes se encontraban también Francisco Rivera Ordóñez, casado con una sobrina de Pilar, la mujer de Soto, así como Enrique Ponce, y el humorista Pedro Ruiz, que sigue haciendo gala de ese humor ácido, desenfadado, crítico, que tan famoso le hizo, y al que no piensa renunciar ni siquiera ahora que según me comentó le tienen vetado en algunos medios de comunicación.

Todos querían arropar a uno de los cantantes favoritos de una generación que se encuentra en la frontera de la juventud y la madurez, pero también de jóvenes a quiénes José Manuel ha conquistado con su música, con las letras de sus canciones, algunas tan conocidas como "Déjate querer" o "Por ella", y otras nuevas que se pueden escuchar en sus últimos trabajos discográficos, y que están escritas desde el corazón.

Tres horas y media duró el concierto, y de allí no se iba nadie, no se oía una mosca, porque Soto nos tenía reservadas varias sorpresas, solo aptas para las ocasiones especiales.

El primero en subir al escenario fue Arturo Pareja Obregón, un cantante y pianista muy conocido en Andalucía, con un estilo propio. Después Juan Valderrama, el hijo del gran Valderrama que le dedicó a la Infanta alguna de las más famosas canciones de su padre. Juan que estudió periodismo y tiene una voz maravillosa, a veces se arranca con "El emigrante", u otras canciones de esa época que pusieron en pie a un publico entregado. También cantó La Argentina, que tiene una voz prodigiosa, los hijos de Soto, Jaime y Marcos, con un estilo muy diferente al del padre.

Pero la sorpresa mayor nos la llevamos cuando hizo su aparición el maestro Enrique Ponce, quién no dudó en coger el micrófono y ponerse a cantar un bolero a dúo con José Manuel Soto. No es la primera vez que el diestro valenciano se arranca a cantar pero nunca antes en un teatro como el Real.

Y lo hizo con mucho estilo, marcando el tono con una muleta imaginaria, mientras el público le gritaba "Torero, torero"... Fue una tarde de Puerta Grande, de oreja y rabo, donde el cantante sevillano dio todo lo que lleva dentro, que es mucho como bien demostró a lo largo de las tres horas y media que estuvo en el escenario.

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