La solidaridad de los que menos tienen

 

La solidaridad de los que menos tienen

Publicado 23/06/2017 8:00:21CET

MADRID, 23 Jun. (OTR/PRESS) -

Hace unos días, comiendo en El Ancla, restaurante de moda de Marbella, me llamó la atención el corte de pelo de uno de los camareros que nos estaba sirviendo: rapado por los lados y muy voluminoso por el centro formando casi una "ensaimada". Era tan llamativo el look que le pregunté por qué no se lo cortaba. Esta fue su respuesta: Todavía me tiene que crecer un poco porque yo dono mi pelo para que puedan hacerse pelucas las mujeres que padecen cáncer y no tienen medios para comprarse una.

Santiago Veintinilla Valle, es ecuatoriano de nacimiento y auxiliar de enfermería, trabajo que compatibiliza en verano con el de camarero en un restaurante donde su padre fue aparcacoches durante años y ahora vende loterías por la calle.

Una familia, como hay muchas, que llegó a España con lo puesto, a cuyos hijos han educado con los valores tradicionales: esfuerzo, respeto, solidaridad. Palabras tan manidas que a veces olvidamos lo importantes que son, por más que se utilicen poco, o al menos no lo hagan quienes tienen la obligación de hacerlo. No así por quienes saben, como Santiago, lo que es llegar a un país con lo puesto pero llenos de ilusión, con ganas de trabajar para conseguir vivir un poco mejor de como vivían en sus países de origen.

Que un chico tan joven como él, piense en donar su pelo -lo hace toda la familia- a aquellas mujeres que no tienen dinero para hacerse una peluca, es toda una lección de vida.

Un ejemplo de lo que deberíamos hacer cada uno de nosotros, en una época en la que lo que prima es la falta de escrúpulos, la obsesión por el dinero y el poder.

Esta semana se han manifestado en nuestro país miles de personas contra la política del gobierno de Rajoy por ralentizar la acogida de refugiados, incumpliendo así lo acordado en Bruselas, de que cada país de la Unión Europea tenía que hacerse cargo de X refugiados. Nosotros, de 16.000 que tampoco son tantos si, como solicitan algunos ayuntamientos, se reparten por todo el territorio nacional.

El drama es tan salvaje que la Comisión Española de Ayuda al Refugiado insta, a todo aquel que quiera participar, a crear un asiento virtual, para cedérselo simbólicamente a un refugiado. A la idea se han sumado Jordi Évole, el Gran Wyomin, Pablo Alborán, Clara Lago, Maribel Verdú, Iker Casillas y Pedro Almodóvar, en fin, muchos famosos pero también ciudadanos para quienes no pasa desapercibido el drama que se vive a diario en el Mediterráneo, donde se han ahogado y siguen ahogándose miles de personas cuyo único pecado es huir del horror de la guerra. Solo de Siria han escapado cinco millones de personas, la mayoría de los cuales malviven en campamentos de Líbano y de Jordania, mientras que las grandes potencias miran para otro lado. Eso en el mejor de los casos, ya que hay gobernantes que les niegan todo, incluso el tránsito que les permitiría acceder a otros lugares más amables.

Que todo esto ocurra ante la indiferencia de quienes pudiendo hacer algo, no lo hacen, demuestra el grado de desafección al que hemos llegado.

OTR Press

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