Bustamante destapa el tarro de las esencias

Publicado 30/03/2018 8:00:09CET

MADRID (OTR/PRESS)

No sé qué cara habrá puesto Paula Echevarría cuando haya leído las declaraciones de David Bustamante en su revista de cabecera, en las que afirma a modo de aperitivo que fue él y no la actriz quien dijo: hasta aquí hemos llegado. Que nadie piense que fue una decisión tomada a la ligera sino fruto de los desencuentros de la pareja, cada vez más frecuentes, que no sabían cómo atajar, hasta que el cantante cogió la puerta y se marchó con la música a otra parte. Es cierto que podía haberse quedado en la vivienda familiar un poco más, seguramente lo hizo, pero su mayor preocupación era que esa mala relación afectara a su hija Daniella, que es el ojito derecho de ambos.

Curiosamente, la versión que se dio de la ruptura de estos dos personajes nada tiene que ver con lo que ahora confiesa el cantante y, que según fuentes cercanas a Paula, se debía a la mala vida que llevaba David y a otros asuntos menos amables que de tanto repetirse le han ocasionado un daño enorme, siendo como era, y espero que seguirá siéndolo, uno de los cantantes más queridos del público. Versiones interesadas que le han afectado emocionalmente por la repercusión que tienen cuando se trata de un personaje público, necesitado como está del calor de sus fans y de su complicidad para seguir en la brecha. El daño ha sido de tal envergadura que dos campañas de publicidad que tenía cerradas , le fueron anuladas a David precisamente por todo lo que de él se decía en las redes sociales, pero sobre todo a través de personas interpuestas que juraban por sus muertos tener información de primera mano, porque eran amigos o amigas íntimas de Paula. Una guerra en la que la actriz quedaba como una lady y el cantante, como truhán.

Puede ser que David exagere cuando confiesa haberlo pasado muy mal, debido al cambio de vida que supone tener que abandonar tu casa, tus cosas y perder a la persona que ha compartido contigo una relación y unas vivencias que nos hicieron pensar que vivían en una continua luna de miel pese a que desde el inicio de su relación fueron muchas las veces que se habló de que estaban en crisis. Los rumores eran inmediatamente desmentidos por Paula, que llegó a presionar a algunos medios no con presentar una demanda sino con no volver a concederles entrevistas, envalentonada como estaba por su éxito mediático y social.

Ocurre, como bien cuenta David, que la vida de los artistas fuera de cámara, no siempre es tan bonita e idílica como la imaginamos. Por muchas razones: entre otras porque los rodajes, las giras, vivir fuera del entorno familiar durante tiempo, pequeñas cosas que si no se gestionan bien terminan haciendo un boquete en el ánimo de las parejas. Esa fue la razón de sus desencuentros y no la irrupción de terceras personas. O no al menos hasta que hizo su aparición en la vida de Paula el jugador del Málaga Miguel Torres, quien le ha devuelto la sonrisa y las ganas de comenzar una nueva vida en un plis-plas. Prueba de ello es que ya no se ocultan ni huyen de la prensa, ahora que el divorcio de Paula es firme.

El reparto de bienes se ha hecho utilizando la cabeza y no el corazón. Paula se quedará en la casa que compartían hasta que le terminen la que se está construyendo y David se ha ido a un ático que nada le recuerda su anterior vida. A su favor tiene una carrera que ha retomado con brío, después de algunos conciertos suspendidos porque no se sentía con fuerzas para enfrentarse al público, que le ha recibido con los brazos abiertos, ahora que saben lo que ha sufrido, lo que ha llorado y lo solo que se ha encontrado en este último año.

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