El "enclaustramiento" de la Princesa de Asturias

 

El "enclaustramiento" de la Princesa de Asturias

Actualizado 22/06/2007 2:00:36 CET

MADRID, 22 Jun. (OTR/PRESS) -

El próximo 15 de julio se celebrará en el Palacio de la Zarzuela el bautizo de la Infanta Sofía. Una ceremonia íntima y familiar que oficiará el Arzobispo de Madrid Monseñor Rouco Varela, asistido por el Obispo General Castrense Francisco Pérez, a la que asistirán los miembros de ambas familias, así como un reducido grupo de amigos de los padres de la criatura. Lugar destacado ocuparan los padrinos de la Infanta Sofía, Paloma Rocasolano y Constantino de Bulgaria, amigo íntimo de Don Felipe.

Un acto de carácter privado en el que podrá verse a la Princesa de Asturias, por primera vez desde el nacimiento de la Infanta Sofía, ya que por no asistir no asistió a un acto tan emblemático como el del 30 Aniversario de las primeras elecciones que tuvieron lugar en España, que se celebró en el Congreso de los Diputados, y que presidieron los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, así como el Príncipe de Asturias.

La razón esgrimida para tan llamativa ausencia, es que la Princesa está dedicada en cuerpo y alma a la crianza de su hija, tal y como ya hizo cuando nació la Infanta Leonor, su primogénita. Sin embargo, esta explicación que no está exenta de cierta lógica, extraña por tratarse de quién se trata. Y es en este punto donde surge la inevitable pregunta de si las Princesas y los Príncipes tienen o no los mismos derechos que cualquier otro ciudadano. Los mismos derechos sí, pero es indudable que no tienen las mismas obligaciones. ¿Por qué?

Porque si están donde están es porque se consideran destinatarios de una tradición familiar de siglos, y después porque les compensa, independientemente de cualquier otra consideración, les compensa. A cambio, lo único que se les exige es su disponibilidad a tiempo total, y por supuesto que desempeñen su papel con toda dignidad. Un buen ejemplo para ilustrar lo que digo, es el respeto que se tiene al Rey Juan Carlos por lo mucho que ha hecho a favor de la democracia y por su decisivo papel en el golpe del 23f.

No se si es excesivo o no lo que reciben los miembros de la Casa Real, a cambio de su disponibilidad y de disfrutar de un estatus económico y social que está fuera del alcance de la mayoría de los ciudadanos, pero de lo que sí estoy segura es de que a la gente les gusta verles en carne mortal: saber sí Letizia se ha recuperado de su segundo embarazo, si ha recobrado la sonrisa después del dolor que le supuso la muerte de su hermana Erika, comprobar que Leonor es una niña despierta y que Felipe Froilán se ha convertido en todo un hombrecito.

Robarle dos o tres horas a sus hijas, no me parece que sea pedir demasiado, si tenemos en cuenta que el cuidado de las niñas, está asegurado, de manera que no hay en principio, nada que impida a Doña Leticia tener un comportamiento como el que han tenido sus cuñadas las Infantas Elena y Cristina, cuando han tenido a sus hijos, o sus homologas europeas. Ninguna de las cuales se ha tomado vacaciones, no porque no les pareciera que debían hacerlo, sino porque simplemente no tocaba.

Rosa Villacastín.

OTR Press

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