Las lealtades de Rajoy.

Actualizado 16/07/2009 14:00:46 CET

MADRID, 16 Jul. (OTR/PRESS) -

Rajoy está demostrando una inquebrantable lealtad hacia determinadas personas de su partido -Camps, Bárcenas, Fabra, etc-, a la vez que una inexplicable deslealtad hacia el propio partido y un profundo desprecio hacia los millones de electores que representa e incluso hacia la opinión pública en general. ¿Por qué? Esa es la pregunta del millón. ¿Por qué se cierra en banda ante el deterioro que todo este mal asunto Gürtel puede acarrear al Partido Popular, desoyendo a quienes, desde dentro y desde fuera de su formación le exigen firmeza y contundencia?

Las explicaciones que ha venido dando hasta ahora, sobre el riesgo de cometer una injusticia irreparable con las personas cuestionadas, no se tienen de pie. Ha habido personas también del partido, separadas de sus cargos por las mismas cuestiones. Tiene que haber algo más. Mucho más.

Y una de tres: o bien su información sobre las acusaciones es absoluta y absolvente -a él si le ha enseñado Camps las facturas de los trajes, y Bárcenas le ha justificado inequívocamente sus cuentas-, o sabe de buena tinta que los jueces van a sobreseer las causas (de la propia tinta judicial) o está tan pillado por el chantaje de los implicados que no se atreve a dar el paso necesario sin correr el riesgo de un desplome del templo.

La primera cuestión no se sostiene. Si hubiera facturas o documentos exculpatorios, ya estarían superpublicados; y aquí paz y después gloria. La segunda cuestión es mucho más preocupante, porque supondría una connivencia con los jueces que entienden o van a entender sobre los casos. Y lo cierto es que hasta el momento, sobre todo en el asunto Camps, la justicia está poniendo la lupa en un tema -el de los trajes- que, siendo importante, tiene menor enjundia que la compra de la amistad y voluntad de un jefe que puede dar buenas referencias ante quienes deciden los concursos y las concesiones. Dejarlo en el regalo de unos trajes, por mucha trabilla italiana que lleven, resulta muy escaso en todos los sentidos.

La tercera cuestión, la del chantaje, clama a los cielos. Ahí si que sería necesaria una absoluta contundencia por parte de Rajoy para salvar, como pueda, y lo que pueda de las estructuras amenazadas del PP. Por cierto, si el juez Garzón siguiese instruyendo el caso, ¿No habría acudido presto y veloz a requisar los documentos que Bárcenas se ha llevado a su casa, supuestamente?

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