Maleni y Air madrid

Actualizado 28/12/2006 1:00:36 CET

MADRID, 28 Dic. (OTR/PRESS) -

Compareció ayer la ministra de Fomento para explicar lo ocurrido con el último escándalo de Air Madrid, compañía que después de torturar a sus pasajeros con esperas interminables sin explicación alguna, acabó dejándoles a todos en tierra días antes de Navidad. Por lo tanto la culpa de todo este desastre es básica y principalmente de los gestores de esta empresa que quisieron volar tan alto que, como a Ícaro, se les quemaron las alas con el sol. Dicho esto hay que aclarar que la responsable de organizar el sector aéreo, la ministra del ramo, intentó explicar que podía haber hecho el Gobierno, que no hizo, para que el caos no llegara a Barajas, una vez más, y en fechas tan complicadas.

Y ahí empiezan las discrepancias. Toda la explicación de Magdalena Álvarez (conocida como Maleni), versó en describir la dedicación de los técnicos de su departamento para garantizar la seguridad en los vuelos y como habían preferido evitar que se produjera un grave accidente. ¡Pues faltaría más! Es lo menos que podían hacer. La pregunta, que llevó ayer a los afectados y a los trabajadores de la compañía que se han quedado sin empleo a manifestarse a las puerta de Consumo, fue si esa decisión no se podía haber tomado antes y no llevar tanta inspección con tal secretismo que los usuarios siguieron comprando billetes sin saber el riesgo que corrían de quedarse en tierra, como así ha ocurrido.

Tiene la ministra una enorme facilidad para tirar balones fuera. Hay que reconocérselo y ayer volvió a hacerlo. Si los pasajeros de Air Madrid, que se amotinaron varias veces en Barajas y otros aeropuertos nacionales, hubieran sabido que su retraso, incluso de días, se debía a una decisión de Fomento para garantizarles la seguridad se habrían abstenido de volver nunca más a comprar billetes a esta línea aérea. Y tenían derecho a saberlo.

En el mes de mayo a la citada compañía se le renovó la licencia "a la espera de que subsanasen las deficiencias". También se podía haber hecho una suspensión cautelar hasta que los aviones estuvieran en condiciones. Pero no, se esperó a septiembre y se abrió un expediente. Como las cosas seguían muy mal, con hasta seis inspecciones en un día, se llegó hasta diciembre para, por fin, suspender las operaciones. Mientras, se permitía a Air Madrid seguir vendiendo billetes para vuelos en 2007 que nunca iban a despegar. Y todavía pretende que la gente le de las gracias.

Victoria Lafora.

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