Ni menosprecio ni arrogancia.

 

Ni menosprecio ni arrogancia.

Actualizado 18/09/2008 2:00:38 CET

MADRID, 18 Sep. (OTR/PRESS) -

El éxito parlamentario está trufado, en la Carrera de San Jerónimo, de mucha arrogancia y de cierta dosis de menosprecio al contrario. Viene esto a cuento, de los enfrentamientos entre la Vicepresidenta Maria Teresa Fernández de la Vega y la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría. Al comienzo de la legislatura a la joven y discutida mano derecha de Rajoy no la apoyaban ni los suyos. Cada vez que hablaba, en los escaños de la derecha no se le atendía, los aplausos eran escasos y muchos diputados hacían patente su disconformidad con su nombramiento llamándola simplemente Soraya o Sorayita para recalcar su falta de veteranía.

Pero llegó la primera sesión de control y demostró que tenía talla, que era capaz de enfrentarse a la vicepresidenta y hacer oposición con menos acritud y más eficacia que los añorados Zaplana y Acebes. Sorprendió a propios y extraños y descolocó a Fernández de la Vega, que cometió la torpeza de empezar a utilizar un tono condescendiente en sus respuestas.

Porque, en las siguientes sesiones de control, la portavoz popular siguió demostrando que no había sido una casualidad, que era una buena parlamentaria, que aportaba frescura en los argumentos y que se preparaba sus intervenciones que hacia sin papeles en la mano (cosa de agradecer).

La vicepresidenta disimulaba cada vez peor la irritación que le producía la imperturbable machaconería de Sáenz de Santamaría. Sus intentos de hacer pedagogía, que tan buenos resultados le habían dado con Zaplana, chocaban aquí con la sonrisa inalterable de una jovencita que volvía a preguntar lo mismo y a quien no se podía acusar de estar utilizando el terrorismo para hacer oposición.

Pero las vacaciones de verano han hecho estragos y a Maria Teresa alguien ha debido decirle que no pierda los nervios, que se le nota mucho, y a Soraya le han debido alabar demasiado su elocuencia porque se ha pasado de arrogante y ayer recibió su primera lección.

La vicepresidenta estuvo brillante. Dio un repaso a la falta de coordinación del PP en las Comunidades autónomas donde gobierna. Esto ha llevado al dislate de que Educación para la Ciudadanía se esté impartiendo en unas si y en otras no, y en algunas en ingles. A su oponente, por primera vez, la sonrisa se le convirtió en un rictus. Cuidado con creérselo.

Victoria Lafora.

OTR Press

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