Muertas sin importancia

Actualizado 17/06/2007 2:00:22 CET

MADRID, 17 Jun. (OTR/PRESS) -

Otra mujer fue asesinada por su marido la noche del jueves; tenía treinta y cinco años y la policía encontró su cuerpo cosido a puñaladas. Con ella son treinta y cuatro las víctimas del terrorismo doméstico hasta que la administración aclare si los asesinatos de otras siete mujeres se deben también a esta lacra. O sea que hay más mujeres asesinadas que semanas han pasado desde que comenzó el año. Pero sigue siendo un asunto que a nadie compete. Cada muerta suscita una retahíla de justificaciones de policías, jueces, vecinos: no había denunciado, había retirado la denuncia, las actuaciones fueron archivadas... y la vida sigue hasta la siguiente muerta.

Y, de muerta en muerta, la sociedad se va acorchando, insensibilizando, desentendiendo, mirando para otro lado porque este terrorismo solo amenaza a la mitad de la población, y no a todas.

Las amenazadas, las maltratadas, sí sienten el terror cuando leen la noticia de que otra mujer ha sido asesinada. Por eso no quieren declarar en contra de su agresor y porque no se fían de que el Estado vaya a protegerlas veinticuatro horas al día como necesitan. La Ley integral contra la Violencia de Genero no funciona. Lo ha denunciado la oposición. Y no se puede esperar, sin que se nos quiebre la conciencia, a que la sociedad se de cuenta de la magnitud del problema o a que las nuevas generaciones rechacen la cultura machista. No vale decir que es un atavismo anclado en nuestra cultura que va a costar resolver. La sociedad es muy sensible al maltrato de los animales, a la caza de las ballenas, a la tala de árboles en el Paseo del Prado de Madrid, a la extraña desaparición de las abejas. Temas todos de gran interés y necesitados del apoyo ciudadano pero ¿Qué pasa con las mujeres asesinadas por sus parejas? ¿Es que no se va a hacer una manifestación como las organizadas por la Asociación de Víctimas del Terrorismo con miles de personas en la calle contra la negociación con ETA? ¿No se va a presionar al ejecutivo para que tome cartas en el asunto y busque soluciones alternativas a una ley que se muestra ineficaz para garantizar la vida de las mujeres? Lo primero que habría que hacer es no andarse con eufemismos: esto es terrorismo no el rimbombante nombre de violencia de género. Da tanto miedo llamar a las cosas por su nombre y parece como si suavizando la descripción se matizara la realidad. Pero las muertas están muertas y mas van a caer si no se hace algo y rápido. Se podría empezar por mayor protección policial, proporcionando escoltas, como tienen los amenazados por ETA, que vigilen la presencia de los agresores. Y que no vuelva a ocurrir que seis de los asesinos tuvieran una orden de alejamiento y nadie vigilase su cumplimiento.

Victoria Lafora

OTR Press

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