Sebastián.

Actualizado 10/05/2007 2:00:51 CET

MADRID, 10 May. (OTR/PRESS) -

A dos días del comienzo de la campaña electoral el candidato socialista Miguel Sebastián no lo tiene fácil. Más bien lo tiene bastante negro. Dentro del partido hay muchas voces que dan por perdida la ciudad de Madrid. A una precampaña fría solo le faltaba la guinda del escándalo de la CNMV y la espantada las primeras veinticuatro horas del aspirante.

Pese a que en la sede socialista no dan crédito a que su candidato vaya por libre, no cuente con el "aparato", y se enteren de sus actos públicos por los periódicos, en la noche del martes le hicieron una llamada al orden para que no siguiera "desaparecido". Las acusaciones de Conthe tienen el suficiente calado como para que Sebastián hubiera salido, de forma inmediata, a dar la cara y no dejar que Pedro Solbes tuviera que desmentir algo en lo que no había participado. Mala imagen para el candidato que en su búsqueda de la popularidad tampoco acertó al fotografiarse con la baronesa Thyssen y su show de las cadenas en el Paseo del Prado, más propio de la prensa del corazón. El miércoles, casi al mismo tiempo que el PP presentaba una denuncia contra él por prevaricación y tráfico de influencias en relación con la CNMV, Sebastián daba por fin la cara y aseguraba que él no había redactado el informe contra el presidente del BBVA. Un poco tarde para no decir más que esa frase.

En la oficina de campaña de Gallardón se frotaban las manos. Se ha inaugurado el último tramo de la M-30, no llueve por lo que el riesgo de nuevas inundaciones en los túneles se aleja, y su adversario inicia la campaña con una querella.

Más esperanzas parecen tener en la sede socialista de Ferraz con la candidatura de Rafael Simancas. Puede que el cinturón del sur de Madrid, en caso de que la participación sea alta, es decir supere el setenta por ciento, permita un gobierno con IU como ya se intento antes de la más que sospechosa fuga de Tamayo y Saez.

Pero para eso hay que ilusionar a los electores y que la izquierda se vuelque en las urnas el 27-M cosa que, a estas fechas, se perfila como improbable. Por eso hay preocupación entre la dirección del PSOE; la imagen de Rajoy saliendo a saludar desde el balcón de la calle de Genova con Gallardón a un lado y Esperanza Aguirre al otro como ganadores es la viva estampa del triunfo en las elecciones.

Victoria Lafora.

OTR Press

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